El año pasado y concretamente en el mes de septiembre fue donde concentramos el grueso de nuestras vacaciones; las mismas discurrieron por una maravillosa ruta por Centroeuropa que nos hizo recorrer seis países diferentes. De aquel viaje tengo recuerdos de lugares preciosos y algunos casi mágicos, uno de esos lugares mágicos fue sin duda Baviera.
El sur de Alemania y esos Alpes suyos me parecieron una auténtica preciosidad y dentro de esa región había lugares en los que había necesidad de hacer una parada sí o sí.
Ese fue el caso del pintoresco pueblo alpino de Ramsau del qué destacaría dos cosas, por un lado el cementerio más bonito que yo haya visto jamás y por otro lado esta iglesia a la orilla del río Ramsauer Ache.
Se trata de la iglesia de San Sebastián construida en 1512 y donde al fondo puede apreciarse un poco de esos Alpes alemanes.

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