Mostrando entradas con la etiqueta acantilado. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta acantilado. Mostrar todas las entradas

miércoles, 15 de enero de 2025

Allí arriba

Para aquellos que gusten como yo de las alturas, quizás este dato ya le sea conocido; en la denominada Sierra da Capelada, una formación situada al norte de la provincia de A Coruña en su parte más elevada se enclava el acantilado más alto de Europa si no tenemos en cuenta otros situados en islas y que colocarían al precipicio gallego en este caso,  como el cuarto más alto.

Estamos hablando de 613 metros de altura que se elevan desde la escarpada costa hasta lo que es una construcción del siglo XIX llamada la "Garita de Herbeira" que es uno de los muchos puntos que en otras épocas servían como lugares de vigilancia de la franja costera.

Las vistas y la belleza del lugar son realmente espectaculares aunque por la localización de la misma  no son pocas las ocasiones en las que la niebla lo cubre todo y apenas es posible vislumbrar algo más allá de unos pocos metros.

Eso no me sucedió en una de mis últimas visitas en la cual realicé cinco  fotografías verticales para luego "coserlas" y obtener así esta imagen panorámica desde lo alto del acantilado protagonista del día de hoy. 




lunes, 18 de septiembre de 2023

El vértigo o no, de un acantilado

Hoy os voy a plantear una pregunta, ¿Conocéis París? Supongo que entre todos los que me seguís habrá algunos que sí y otros que no, pero cambiaré un poco el planteamiento. ¿Has visto alguna vez la Torre Eiffel? Supongo que la respuesta a esto es que sí, ya sea por haber pisado la capital francesa o bien por haber visto dicha torre en la televisión, cine o alguna fotografía.

Bueno, no es que hoy vaya a compartir una imagen de esta icónica construcción parisina, es simplemente para recordar que la mencionada estructura metálica mide algo más de 300 metros de altura; pues bien, el acantilado más alto que existe en España y también en la Europa continental tiene una altura equivalente a dos torres Eiffel colocadas una sobre la otra. Estamos hablando de 615 metros de altura respecto al mar, y cuando presento espacios abiertos donde en ocasiones no hay una referencia para poder comparar el tamaño de algo  me gusta poner ejemplos para ilustrarlo mejor.

 

Sí se agranda un poco la imagen es posible observar, o al menos medio intuir, la caseta de vigilancia construida en 1805 y que corona el impresionante acantilado.

 

No siempre es fácil conseguir tener estas vistas del acantilado ya que las condiciones meteorológicas suelen ser adversas muchos días del año y cuando no son las borrascas son las nieblas las que apenas dejan observar la grandilocuencia de semejante paisaje. Lo cierto es que la mañana de aquel 22 de julio pasado llegué con un cielo encapotado que me hizo pensar que no podría disfrutar de la espectaculares vistas pero a lo largo de la mañana las nubes más bajas se fueron disipando y de este modo, una vez más, me fue posible contemplar este impresionante plano inclinado sobre la costa de la cercana localidad de Cariño.


Ger.

-Haz “click” sobre cualquier imagen y podrás verla a tamaño completo.



 

jueves, 28 de mayo de 2020

Volviendo a tierras normandas

Tengo en mi ser un empecinamiento por volver siempre que puedo a lugares que para mi son especiales por uno u otro motivo. Me decía en una ocasión una amiga, que ella nunca repite destino, como ya lo había visto necesitaba descubrir otros todavía no explorados.  Esto estaría casi en la antítesis de cómo yo actúo, en mi caso sí un lugar me ha cautivado por el motivo que sea, siempre acabo volviendo y muchas veces no solo en una ocasión. 

Normandía es un claro ejemplo, la familia y tantos amigos y conocidos saben de mi amor por esas tierras y costas que me han hecho volver tantas y tantas veces (deseando ya hacer una próxima visita).

Esta imagen es de uno de esos rincones de peregrinaje, se trata de un trocito de la playa y del espigón que protege la entrada al pequeño puerto de la localidad de Saint-Valery-en-Caux

A mi espalda lo único que hay es un enorme acantilado impertérrito que separa el Atlántico de tierra firme.

Esto es todo, besos y abrazos.

Ger.

-Haz “click” sobre cualquier imagen y podrás verla a tamaño completo.






miércoles, 15 de noviembre de 2017

"Un lugar para morir..."


Morirse no es una elección, es algo a lo que estamos predeterminados desde el mismo instante en que somos concebidos y no tener muy presente esta realidad creo que es lo que en ocasiones nos hace sufrir más de la cuenta e impidiendo que disfrutemos realmente de la vida, del aquí y del ahora.

Dicho esto, nunca es buen momento para morir pero lo que si tengo claro es que hay lugares, donde desaparecer, donde decir adiós a este mundo,  son casi una obra de arte y en los cuales la belleza natural unida a la paz del lugar, y a esa soledad que en ocasiones anhelo y disfruto, hacen de ellos, rincones difícilmente explicable con palabras.

Irlanda me ha cautivado por muchos y diferentes motivos destacando sobremanera la belleza prácticamente virgen e inmaculada de su geografía costera; recorrimos cientos de kilómetros de la costa oeste de Irlanda pero este rincón que os ilustro con la imagen de hoy, fue quizás el que por un cúmulo de circunstancias  me gustó más.

Continuábamos jalonando la ruta de la “Wild Atlantic Way”,  a estas alturas ya en el condado de Claire; el día no había comenzado muy bien climatológicamente hablando, (fue  el peor de los seis,  por la lluvia que nos acompañó durante toda la mañana) y es que tuvimos que cancelar nuestra visita a los acantilados de Moher de lo malo que hacía (como si no tuviéramos bastantes motivos para volver a Irlanda, los dichosos acantilados ahí han quedado…) , sin embargo la tarde comenzaba a dar mejores síntomas y es que al menos no llovía.


La lluvia no me disgusta,  más bien al contrario  pero claro, cuando tienes poco tiempo para conocer un lugar puede ser un condicionante importante; en cualquier caso, Irlanda como mis queridas  Galicia y Normandía, no serían nunca lo que son sin ese goteo incesante que adorna muchos de los días del año.

La carretera, llena de curvas y estrecha, propiciaba no ir demasiado rápido  eso sin contar la belleza del paisaje y que apenas llevaba un día conduciendo por la izquierda (enseguida te aclimatas a ello), y por todo ello queríamos paladear cada kilómetro que avanzábamos, lentamente, muy lentamente. En muchos tramos de la citada ruta litoral, es prácticamente imposible encontrar un arcén o un lugar donde parar un instante así que a la que vi un claro me detuve sin contemplaciones.

Las fotografías se agolpaban en mi cabeza, pero no las que podía hacer desde la cercana carretera secundaria, esas no eran las que yo quería; y así no dudé en traspasar una propiedad vallada que era un enorme pasto donde el ganado vacuno pacía en la más absoluta tranquilidad, yo quería imágenes desde el borde de los abismos y allí se intuían imponentes vistas….

Tras la lluvia de toda la mañana y una hierba que me alcanzaba  las rodillas, llegué a las lindes del terreno vallado con los pantalones mojados y los pies a buen recaudo gracias a la previsión de llevar calzado con "goretex" (imprescindible, da igual la época del año que se vaya a Irlanda). Y allí estaba yo, al borde de un precipicio con unas vistas preciosas y majestuosas; el cielo plomizo dejaba una luz perfecta y suave aunque la ventolera era todo un incordio incluso para el trípode. El contraste entre el verde intenso de la hierba y el gris cielo me resultaba precioso pero lo de los tonos turquesa del agua era ya de nota, la guinda perfecta. Me sorprendió ese color del mar tan intenso, ya no el resto de los que vi en los días sucesivos donde me di cuenta que aquel color era de lo más habitual.

En fin, era una atmósfera preciosa, como de un cuento intemporal y con un escenario ideal para que cualquier desdichado se quitara la vida lanzándose al vacío.

Nunca es buen momento para morir, pero abandonar esta vida contemplando tan sencilla y exuberante belleza no sería un mal final.



En algún lugar del condado de Claire, Irlanda….



Esta imagen, es una fotografía panorámica formada por seis fotos verticales.



Esto es todo, besos y abrazos.
Ger.


-Haz “click” sobre cualquier imagen y podrás verla a tamaño completo.




jueves, 5 de enero de 2017

"Paseos en la noche"

Cosas que hacer en Normandía….

Una de ellas sin duda es pasear a los pies de los acantilados al alba y a poder ser con la marea baja, si además uno tiene luna llena entonces aquello es ya el “sumun”.

Me había levantado temprano, sobre las 5:15 de la mañana aproximadamente y es que con alevosía, premeditación y nocturnidad ya sabía lo que iba a realizar aquella mañana hasta que fuese hora de regresar a nuestra casita de campo, para el desayuno.

Tras aparcar el coche y empezar a caminar de noche sobre los cantos rodados de la playa de Etretat, tal y como quería, no encontré a  nadie en los alrededores; bueno miento, si había una mujer apoyada en una barca con la mirada perdida en el horizonte y que como yo, disfrutaba a esas horas de un silencio roto por las piedras batidas por las olas y por una oscuridad casi total de no ser por la hermosa luna que lucía sobre nosotros.

Llevaba conmigo el trípode ya que tenía previsto “jugar” a realizar tomas de larga exposición y que requieren que la cámara esté prácticamente inmóvil durante varios segundos. Al final los resultados eran de mi gusto y a  medida que avanzaban los minutos la noche era menos noche y las primeras luces mostraban texturas y detalles a mi alrededor. Apareció entonces un grupo de seis o siete aficionados fotográficos como yo, cargados con sus trípodes y sus cámaras. En determinados momentos fue necesario que me esperara a que salieran del encuadre que yo quería para tomar algunas fotos pero en otras, como esta que os traigo, me sirvieron de referencia para que todos os hagáis una idea de la monumentalidad de la playa y de los acantilados de este pueblo tan nombrado por un servidor, Etretat.


En primer plano queda evidente el porqué a este fragmento de costa normanda se le denomina “Costa del alabastro” y es que son playas de suelo firme, de piedra y guijarros, con ausencia absoluta de arena. A esas piedras se aferran algas que con la marea baja tiñen de verdes y marrones las desnudas playas  mientras los acantilados tallados durante miles de años por agua y viento permaneces impertérritos ante seres diminutos que se afanan en capturar su grandiosidad y belleza.

Esto es todo, besos y abrazos.
Ger.


-Haz “click” sobre cualquier imagen y podrás verla a tamaño completo.




domingo, 1 de septiembre de 2013

Vixía Herbeira...


Vista del imponente acantilado


La música para acompañar la lectura del post de hoy,  AQUÍ os la dejo.

Nota: Hacer "click" sobre las imágenes y éstas aparecerán más grandes.

Cuando toco temas como el de hoy la verborrea sale sola y se me acumulan las sensaciones y adjetivos para describir lugares como el que hoy os traigo.... acantilados.
El de hoy no es un acantilado cualquiera no, es el más alto de España pero también el más alto de la Europa continental lo cual no es cualquier cosa; bueno, son 620 metros de altura en plena Sierra da Capelada donde lo único que existe a esas alturas son prados verdes para vacas que pastan a su libre albedrío y un importante complejo eólico que se alimenta de los fuertes vientos que como podéis imaginar hay en esos parajes.
De espaldas al acantilado para mostrar la Garita de vigilancia

Lo de "Vixía" no es gratuito y es que en el punto más alto del acantilado hay una caseta a modo de "garita" construida a principios del siglo XIX y que por lo visto formaba parte de una red de construcciones similares y ubicadas como ésta, en puntos estratégicos desde donde realizar labores de vigilancia.

Cuando uno se encuentra en este lugar, como sucede en otros muchos, te imaginas a otros como tú hace uno, dos, tres siglos atrás... incluso más; el paisaje seguro que apenas ha cambiado de entonces hasta ahora y es que poco margen hay para ello en un lugar tan abrupto y a merced de las duras condiciones meteorológicas; posiblemente los molinos de viento sean el cambio más brusco que han visto estos montes y acantilados a lo largo de su historia.

Pero los acantilados de la localidad de Cariño donde se encuentra el protagonista de hoy así como la zona costera de la vecina Cedeira, además del valor paisajístico y de intensa belleza tienen otro interés para muchos desconocidos; se trata de su valor geológico y es que las piedras y rocas de esta franja costera están catalogadas como una de las cuatro formaciones rocosas más antiguas del planeta lo que ha llevado a que en muchas ocasiones se hallan realizado estudios por parte de diversos investigadores de todo el mundo.
Otro trocito de esta costa preciosa

Aparte de esto, que no es poco, hay un diminuto pero famoso pueblo a pocos kilómetros de este lugar que ha dado más importancia turística a la zona; dicho pueblo es San Andrés de Teixido donde se celebra una romería muy conocida en Galicia y que congrega a gran cantidad de gente durante su celebración.
Vixía Herbeira y la sierra donde se encuentra fue también testigo de un acontecimiento que muchos desconocen y que os comentaré.

Cualquier aficionado al cine con un poco de conocimiento sobre artistas que trabajaron en la industria del celuloide de la primera mitad del siglo XX le sonará el actor inglés Leslie Howard, interprete entre otras de películas como "Lo que el viento se llevó" o "Intermezzo" por citar sólo algunas.
Cartel recordatorio
Lo que ya tantos no sabrán es que el mencionado actor intercalaba sus trabajos cinematográficos con otros de espionaje; si, si habéis leído bien, era espía.

Pero esto también lo sabían los alemanes y por ello al regreso de una misión el avión donde volaba Leslie Howard fue abatido por aviones nazis en esta zona escarpada de Galicia. Para conmemorar dicho acontecimiento en su momento se puso una placa conmemorativa así como un cartel en el que se habla de dicho acontecimiento.


Tres  imágenes más; espero que las fotos y la entrada en general haya sido de vuestro agrado, desde luego es para verlo en vivo  y en directo.


Besos y abrazos.

Ger.


Placa sobre una roca que recuerda lo acontecido



Alrededores del acantilado





Desde lo alto de los 620 metros de la imponente pared







Se para el mundo por un eclipse

B uenos días, miércoles ya, Hoy lo explico para aquellos que viven fuera de España, parece que en nuestro país en el día de hoy no va a suce...