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jueves, 3 de abril de 2025

Allí, donde el Chivo

Hoy os llevo a tierras del norte de España y concretamente de la región cántabra, donde por cierto tengo grandes amigos y conocidos. Allí, en las proximidades de la única estación de esquí de la región se encuentra el tramo de carretera  asfaltada a mayor altura de la franja cantábrica y que tiene su final en un impresionante mirador que recibe el nombre de un manantial de agua que allí mismo nace y que lleva por nombre el de,  la "Fuente del Chivo”.

Nos encontramos a casi dos mil metros de altura, 1.992 para ser más exactos y desde los cuales en días de buena visibilidad, nuestra vista puede contemplar un vasto territorio.

Esta fotografía está formada por ocho imágenes verticales que nos proporcionan una vista de casi 180 grados de forma panorámica y en la que puede verse en el centro de la misma la Sierra de Peña Sagra y a su izquierda  las estribaciones de los Picos de Europa.

El sol, situado casi en el horizonte y algunas nieblas crean una atmósfera casi mística mientras al otro lado de esas formaciones montañosas se atisba el mar Cantábrico. En días como el que disfruté en esa ocasión,  puede incluso contemplarse a más de 65 kilómetros en línea recta, a la preciosa Santander.

Y aquí, muy cerca de este mirador encontramos el singular pico "Tres Mares" cuyo nombre no es fruto de un capricho si no que obedece al hecho de que en dicha montaña nacen tres arroyos cuyas aguas acabarán desembocando en tres mares diferentes: el Pisuerga que va al Atlántico, el Nansa al mar Cantábrico y el Hijar que acaba convirtiéndose en el Ebro y desembocará en el mar Mediterráneo.




domingo, 3 de septiembre de 2023

De vuelta

 Hola, estrenamos mes en este final de semana y precisamente hoy comienza una "nueva temporada" de imágenes.

Hacía más de mes y medio que no publicaba nada pero ha sido premeditado, para descansar yo y también para que los que me siguen descansaran y no me tuvieran tan presente.

Durante esta ausencia he disfrutado de tres semanas de vacaciones en las que me he dado el gusto de hacer más de 8.500 km con mi coche por carreteras nacionales, francesas y sobre italianas. 

Lejos de que alguno piense que todo ese rodaje ha sido agotador y pesado he de decir que ese deambular nómada me encanta, nos encanta (a la socia también) y desde luego si algún día llego a poder contemplar y disfrutar de eso llamado jubilación creo que dedicaría el tiempo que me brindara la vida precisamente a eso, a moverme, a conocer lugares nuevos,  a rememorar otros y a reencontrarme con personas queridas mientras también descubro y hago nuevas amistades.

 

Como me gusta exprimir al máximo mí tiempo libre, el que había sido el último día de trabajo en el mes de Julio, concretamente el viernes 21, fue también el primero de esas movidas vacaciones y así aproveché para ponerme en marcha rumbo a Galicia tras la jornada laboral.

Antes de llegar a la “tierra meiga” tenía previstas dos paradas, la  primera obedecía a mi capricho de plasmar un atardecer en uno de esos bellos pueblos de la costa cántabra. Me estoy refiriendo a San Vicente de la Barquera, un lugar que me trae recuerdos de mi familia santanderina y por lo tanto era una parada con cierto aire sentimental. La parada iba a ser, y fue, corta; llegué con luz y tras encontrar aparcamiento cerca de la localización que tenía en mente para hacer la fotografía, sólo fue cuestión de esperar el mejor momento para retratar el comienzo de la penumbra y esos reflejos en el mar de las farolas del paseo de San Vicente; tras el “retrato marinero” me quedé a cenar allí mismo y a continuación retomé la ruta ahora ya hacia tierras asturianas.

 

Estoy de vuelta.


Ger.

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lunes, 19 de junio de 2023

Acompañando

Comenzando ya la cuarta semana de este mes de junio, semana que en lo laboral tocará a su fin este viernes 23 víspera de San Juan y que por la noche supondrá toda una algarabía y festejos varios para celebrar esa jornada. Aunque no me gustan demasiado, desde este pasado sábado ya se escuchan petardos por las calles y a medida que se acerque el final de semana la cosa muy probablemente irá "in crescendo", jajajajaja.


Y hoy la jornada empieza con una puesta de sol, hace ya unas semanas nos fuimos a tierras cántabras para darle mimos a una amiga que está atravesando un mal momento y por la tarde acabamos sentados en un prado contemplando como el sol se ponía por el horizonte aunque ese cielo repleto de nubes nos privó de un mayor espectáculo.


Para aquellos que no conozcan la zona, a nuestros pies está la denominada playa de Gerra y al fondo puede apreciarse parte de la bonita localidad de San Vicente de la Barquera.


Ger.

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jueves, 25 de mayo de 2023

Lo que parecía

Cuando llegué al lugar, mi cerebro se trasladó automáticamente a las tierras irlandesas que había visitado cinco años atrás; era lógico, los acantilados, el verde de la hierba y las tonalidades turquesas del agua eran como un clon de lo que había vivido y observado en aquellas costas de Irlanda a las que tengo muchísimas ganas de volver.

Pero después de esos instantes, enseguida reconocí encontrarme en un rincón de la costa cántabra donde también,  cualquier amante de los paisajes, puede  encontrar lugares maravillosos con los que "alimentar" la vista y el alma.

 

Una vez más he tenido suerte y si uno amplía la imagen, en lo alto de esos acantilados, aproximadamente hacía la mitad, se puede ver la silueta de alguien como en posición de sentado.  Así es, una pareja estaba cerca de ese precipicio dándose arrumacos y esa figura que se adivina, un tanto lejana, puede dar una idea bastante aproximada de la altura y tamaño de ese trocito de la costa.

 

Vamos a por el jueves.


Ger.

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miércoles, 3 de mayo de 2023

​Entre el cielo y la hierba

Muy buenos días en este miércoles, comienza la cuenta atrás para el finde.

Este fin de semana pasado volví a disfrutar de esas estampas rurales que tanto me gustan, esta vez por tierras de Burgos y también por Cantabria. En esta última es fácil ver ganado vacuno y las estampas que las mismas pueden ofrecer son de lo más bucólicas.

En esta ocasión, la perspectiva que tenía desde un plano inferior, de la protagonista de hoy, me hizo recordar un anuncio de una conocida marca de chocolate suiza.

Lo cierto es que me gustó este instante y quise congelarlo; me imagino este instante como un momento de felicidad en la vida de esa vaca. Comer libremente sobre un pasto verde lleno de margaritas y bajo un cielo repleto de nubes que ponen el contraste al color de la hierba y de la misma vaca.

 

Empezamos el descenso hacia un nuevo fin de semana, a disfrutar mientras del día de hoy.


Ger.

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lunes, 15 de febrero de 2021

Los caldos fotográficos

El título de la fotografía de hoy está justificado con el simple dato que voy a daros, la misma está realizada en diciembre de 2016 y no fue hasta ayer que la revelé. Dicho esto, igual que hay vinos y licores  que conscientemente se dejan madurar y envejecer para que los mismos ganen en propiedades y favorezcan su mayor disfrute, en la fotografía sucede algo similar.

 

Digo similar, pero únicamente por el transcurso del tiempo en el que fue concebido hasta que se muestra el resultado. Una fotografía ni pierde ni gana calidad con el paso del tiempo (me refiero a los archivos fotográficos no a una imagen impresa en papel) pero es bastante recurrente o al menos yo conozco bastantes casos, de aficionados y profesionales que desde que toman una fotografía hasta que deciden revelarla por unos u otros motivos, pueden dejar pasar días, semanas, meses, e incluso años hasta su “degustación”.

 

El de hoy es un buen ejemplo para ilustraros lo que os cuento.

 

Tenemos una amiga madrileña (María José) que hace unos años decidió dar un cambio  a su vida y dejó atrás la capital para instalarse en un diminuto núcleo habitado apenas a unos diez kilómetros de Reinosa. Desde entonces han sido unas cuantas las veces que nos ha agasajado con su hospitalidad y hemos ido a pasar algunos días en su compañía. No muy lejos de donde vive se encuentra la única estación de esquí existente en la comunidad Cántabra, la estación de Alto Campoo. El caso es que siempre que vamos a verla yo me guardo un madrugón para irme a lo alto de dicha estación invernal y vivir desde allí el amanecer ¿Qué raro verdad? jajajajaja.

 

A la hora que llegué aquella mañana, por supuesto era de noche, lo más incómodo era el viento que hacía y eso teniendo en cuenta que era ya invierno, se traducía en un "fresquito" considerable. Puse yo mi trípode con la cámara a la espera del milagro de la luz en un sitio icónico y muy especial del que no me voy a extender hablando pero que en alguna ocasión traje ya  hasta aquí, el pico "Tres mares".  Su nombre se debe a que de este lugar fluyen las aguas de tres ríos que cada uno de ellos desemboca en una vertiente diferente de la península: el río Nansa desemboca en el Cantábrico, el Hijar-Ebro lo hace en el Mediterráneo y finalmente el Pisuerga que se une al Duero para verter sus aguas en el Atlántico ¿Curioso verdad?

 

Pues bien, lo primero que comencé a divisar desde tan maravilloso lugar fueron unos bancos de niebla que poco a poco danzaban movidos por ese importante viento del que hablaba. Y entonces en breve surgió la magia, esa luz baja y lateral proyectó color en el cielo e iluminó la niebla así como el contorno de esas formas redondeadas donde destaca ese solitario molino de viento moderno.

Pues este maravilloso instante (a mí me lo parece) llevaba guardado más de cuatro años y hoy ve la luz por primera vez, espero que os guste.

 

Por cierto y aprovechando el lugar donde hoy nos hemos ido en este paseo fotográfico de cada mañana, quiero enviar un cariñosísimo abrazo y saludo a todos esos amigos cántabros que por fortuna tengo.

 

Esto es todo, besos y abrazos.

Ger.

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lunes, 13 de abril de 2020

La elegancia del blanco y negro

Los orígenes de la fotografía van ligados al blanco y negro y a día de hoy todavía existen fotógrafos que trabajan exclusivamente  con esta dualidad del negro y del blanco.
Aunque yo no me prodigo demasiado, debo que reconocer que la fotografía en b&n tiene en sí misma un toque elegante y diferente. Yo suelo utilizar esta modalidad cuando realmente el lugar o la escena no tiene ese colorido que suelo buscar y que le de vida a la imagen. Otras veces simplemente me dedico a experimentar y así imaginarme como sacar lo mejor de un lugar y auto imponerme que esa foto será exclusivamente en blanco y negro.
Las imágenes de hoy están tomadas en Cantabria, París, Miami, Florencia, Riviera italiana, Etretat, Barcelona, Ciudad Real, Mota del cuervo, Cap de Creus, 

 Esto es todo, besos y abrazos.

Ger.

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martes, 23 de mayo de 2017

"Cuando las montañas se van a dormir..."

Parece que la naturaleza nos ha dado a todos los seres vivos una necesidad de conciliar el sueño en determinados  momentos,  para poder recuperar energías y darle a nuestro cuerpo el descanso necesario tras los esfuerzos a los que lo sometemos diariamente, en mayor o menor medida.

Hablamos de seres vivos pero una montaña bien podría estar incluida en esa clasificación…; sobre la misma caminan, pastan y trabajan, seres humanos y especies animales y vegetales de infinidad de especies. Sufre exigencias como si de uno de nosotros se tratara y claro la agotan, con lo que la llegada de la noche le produce cierto consuelo si bien no cesa del todo la actividad en la misma.

Este día, el día que capturé este momento,  desde lo alto de un maravilloso escondite observaba como la ligera niebla avanzaba implacable sobre las cimas que tenía ante mis pies, y al  mismo tiempo los últimos rayos de sol casi de manera horizontal, aportaban una preciosa luz que confería a esa niebla un aspecto como el de las “sábanas” bajo las cuales redondeadas montañas caerían en un sueño profundo.

Son instantes como el que os describo,  momentos únicos en los que concurren diferentes aspectos y circunstancias con los que uno disfruta por la singularidad de lo que está viviendo en primera persona. 
Una imagen nunca capta en su total integridad la esencia de este momento pero espero que al menos os haya podido transportar ligeramente a la atmósfera que allí se vivía.



¡¡A dormir montañitas!!




Esto es todo, besos y abrazos.
Ger.


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miércoles, 3 de mayo de 2017

"Dejando la meseta..."

Sin duda uno de los muchos rincones que podemos encontrar en la comunidad Cántabra los conforman los denominados Valles Pasiegos a los que se puede acceder por diferentes lugares pero yo hoy os traigo uno muy concreto.

Caminando por el norte de la provincia burgalesa va uno pasando por bellos parajes y dejando atrás pueblos como Pedrosa de Valdeporres, Vallejo de Sotocueva, Quisicedo, Quintanar del Rebollar  y el último además del más importante que puede uno cruzar mientras transita la carretera BU-526 dirección a Cantabria, me estoy refiriendo al pueblo de Espinosa de los Monteros. Tras este último pueblo puede seguir uno avanzando por la mencionada carretera sin más poblado humano que un buen monton de cabañas de piedra esparcidas por la campiña y que antiguamente hacían su función de resguardo a los pastores mientras la trashumancia tenía sentido, hoy en día muchas de esas cabañas han sido restauradas y conforman en algunos casos, una segunda vivienda donde descansar lejos del mundanal ruido.

Dejando atrás dicha campiña y esas cabañas llegamos a un puerto de montaña situado a 1153 metros de altura sobre el nivel del mar, dicho puerto es el de “Estacas de Trueba” y que es la frontera natural y política entre la comunidad de Castilla-León y la de Cantabria.

La visión que se tiene desde ese puerto es realmente maravillosa abriéndose ante nosotros de manera grandiosa el valle de Vega dePas, por una carretera, todo hay que decirlo, donde los aprensivos con el tema de la altura y los precipicios igual pasan un mal rato, hasta que se llega al fondo del valle, por la serpenteante y empinada carretera.


Aquí os dejo esta visión panorámica desde lo alto de dicho puerto mientras mi espalda esta encarada hacía la provincia burgalesa y ante mis ojos se encuentran tierras cántabras.



Esto es todo, besos y abrazos.
Ger.



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jueves, 27 de abril de 2017

"Las arterias del bosque"

Igual que las de nuestro cuerpo nos proporcionan ese oxígeno indispensable para la vida, los ríos y riachuelos son los encargados de llevar el líquido elemento necesario para el sustento de plantas, árboles, arbustos y por supuesto todas las criaturas que lo habitan; y es que en esencia, el agua es la fuente de la vida.


He aquí una imagen de larga exposición en el interior de un hayedo donde todavía el letargo invernal no ha dado lugar al brote de las nuevas hojas que pasada la época estival ofrecerán su mejor versión en paletas de colores espectaculares.


Esto es todo, besos y abrazos.
Ger.



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lunes, 6 de febrero de 2017

"Amanecer en Tres Mares"

Esto es todo, besos y abrazos.
Ger.


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jueves, 29 de diciembre de 2016

"Feliz año 2017..."

(*)La última música del año podrás escucharla pinchando AQUÍ

A más de uno le va a sonar esta imagen, quizás porque ha sido “elegido” por un sinfín de circunstancias, para tener una copia impresa de la misma a modo de pequeño regalo.

Con esta fotografía quiero dar por finalizado este año fotográfico 2016 entre otras cosas por ser también una de las fotografías que más me han gustado de todas las que he realizado en el presente curso.

Apenas a unos metros de la cumbre donde nace el río Ebro, esperaba bajo un manto de estrellas y un aire gélido, la salida del sol. Esas primeras luces dejaban a la vista siluetas de pequeñas montañas que aparecían y desaparecían por culpa de enormes bancos de niebla; estaba en mi mano, o mejor dicho en mi dedo, hacer “click” cuando me pareciera más oportuno para obtener una instantánea lo más atractiva posible. Evidentemente jugué con varias y diferentes posibilidades en función de cómo se encontraba la mencionada niebla ya que todo lo demás estaba ahí, montañas, un enorme embalse, prados y un cómplice…

Ese cómplice no es otro que el molino de viento solitario que puede apreciarse y que día tras día contempla el paso del tiempo y de cuantos fenómenos meteorológicos se producen a su alrededor. Parecía que estuviéramos solos en ese momento y casi lo era, el resto de mortales del valle estaban todavía, en su gran mayoría, en el cálido lecho antes de hacer frente a un nuevo día de frío invernal.


Una vez más, estos momentos de soledad fotográfica son de una belleza íntima casi indescriptible y con el que hoy os quiero desear de todo corazón un próximo año 2017 lleno de  Cariño, Salud, Esperanza, Amor y por supuesto buenas fotos.

Esto es todo, besos y abrazos.
Ger.


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Se para el mundo por un eclipse

B uenos días, miércoles ya, Hoy lo explico para aquellos que viven fuera de España, parece que en nuestro país en el día de hoy no va a suce...