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martes, 6 de mayo de 2025

Alzando puentes

La Isla de Ré, situada en la costa atlántica francesa frente al famoso puerto de La Rochelle, es un lugar bastante conocido como destino de veraneo y donde un "loco" como yo, encontró una excusa perfecta para visitarla el pasado mes de Octubre. Esa "excusa" se encuentra en el extremo más occidental de la Isla que cuenta con unos 30 km de largo y no es otra que el Faro de las ballenas.

Ascendiendo por sus más de 250 peldaños es posible alcanzar los 57 metros de altura que tiene este vigilante de los mares; sin embargo yo no he venido para hablar del precioso faro aunque sí de otra obra arquitectónica. Desde 1988 la Isla de Ré sale del ostracismo en el que se encontraba por la falta de comunicaciones y se une por fin al continente gracias al que es el segundo puente más largo construido en Francia con sus 2.926 metros de longitud y ​que fue terminado en 1988.

Y esta es la perspectiva del mencionado puente que os ofrezco con esta imagen tomada a más de 10 kilómetros de distancia y donde puede apreciarse perfectamente la curvatura de la construcción.




  

martes, 4 de marzo de 2025

Anocheceres repletos de magia

Qué buenos son esos momentos en el que te encuentras en un lugar de enorme belleza y donde además "alguna personita" te sirve, sin saberlo, de perfecto modelo para poner la guinda a la imagen. La pareja estaba autorretratandose (lo digo así ya que estoy un poco en contra de usar tanta palabra anglosajona con el rico vocabulario que tiene el español) ya sé que otros dirían "hacerse un selfie"; hoy en día parece que todo "viste más" sí usas verborrea inglesa...... yo paso. 





martes, 25 de febrero de 2025

La cara menos amable

Sí tuviera que definir Galicia con colores, sin ninguna duda que sería con dos, verde y azul. Para aquellos que no conozcan mi tierra deben saber que eso es lo que va a predominar y se grabará en su retina cuando la visiten.

El verde viene "de fábrica" en los campos y bosques que son regados de forma casi permanente por esa lluvia tan gallega, y el azul está presente en el otro ámbito tan ligado a la cultura gallega, su extensa costa.


Esa costa está dividida entre el mar Cantábrico y el océano Atlántico, siendo este último protagonista en el día de hoy. La bravura del mar es de todos conocida y más hoy en día donde no existen límites en las comunicaciones y así imágenes y videos circulan alrededor del planeta mostrándonos todo tipo de fenómenos meteorológicos. Sin embargo cuando el espectáculo se presenta delante de tus ojos y lo vives en primera persona, el mismo toma otro cariz y es ahí, frente a la bravura del mar  cuando te das cuenta de su imponente fuerza y fiereza.

En plena "Costa da morte" y con un imponente mar de fondo, el espectáculo de las enormes olas rompiendo contra las rocas hace que uno se quede como hipnotizado con eir y venir de esas aguas que parecen pintadas y que van desde el verde esmeralda en muchas ocasiones hasta los azules en toda su gama cromática. 




lunes, 17 de febrero de 2025

Historia detrás de una fotografía

Tendría que haber sido un viernes más, sin pena ni gloria, a pesar de que yo estaba en pleno periodo vacacional. El caso es que no tenía nada previsto, pero ese mediodía mientras preparaba algo para comer sonó el teléfono, era Gloria, mi amiga Gloria, alguien por quién suspiré hace bastantes años pero que el fatal destino no quiso que aquellos sentimientos míos fueran correspondidos.

Tras cierta rabia y desesperación las primeras semanas, por fin la cordura volvió a mi cabeza y decidí que una mujer así merecía que por lo menos la pudiera mantener cerca como amiga y desde entonces pocas personas tengo tan presente en mi vida como ella. La verdad es que Gloria en su infinita inteligencia y sabedora de mi sufrimiento, por culpa de aquellos sentimientos míos y que en ella no afloraron, durante un tiempo y por voluntad propia se alejó para que mi herida pudiera cerrar.

Tras aquel periplo hemos compartido muchos y buenos momentos tanto solos como con su actual pareja, Cristóbal. Ella siempre me ha manifestado su deseo de verme feliz al lado de una mujer, quizás esos cuatro años que tiene mayor que yo, hacen que ahora mismo la vea como esa hermana mayor que no tengo.

El caso es que Gloria me llamó para invitarme a cenar, iba a ser algo informal, como una pequeña celebración de la llegada del verano y además sería en su preciosa casita de la playa. Al principio no me sentía muy animado pero ella insistió y además no dejaba de comentarme que habría muchos amigos, algunos conocidos por mí pero otros que no y quería presentármelos.

Reconozco que un poco a regañadientes acabé claudicando y finalmente acepté.

- Llevaré vino, le dije- 

 

Poseído como estaba de cierta apatía y dada mi costumbre por irme a dormir pronto, me pareció una buena opción, echarme un rato en el sofá tras haber comido algo ligero, eso o por la noche no sería persona en casa de mi amiga, y menos mal que así lo hice.

 

Siguiendo las instrucciones de mi anfitriona llegué a su casa cuando la tarde ya estaba finalizando y noté que había poco ambiente allí cuando pude aparcar a mis anchas, no era de extrañar pues era el primero en llegar. En otras circunstancias quizás me hubiera sentido violento por culpa de esa puntillosa manía que tengo de llegar a los sitios y citas con bastante antelación. Sin embargo aquí no había lugar para sentirme mal, en esta casa hay mucha confianza; me recibió Cristóbal, un tío majísimo y al que aprecio mucho pues trata a Gloria como una reina con lo que me siento feliz por los dos pero sobre todo de verla a ella tan, tan bien. Cristóbal siempre supo de mi desdicha en otra época por no ser amado por la que hoy es su pareja y pese a ello jamás tuvo conmigo comportamiento alguno con el que yo me pudiera sentir incómodo… realmente es un gran tipo. 


Mientras él se llevaba el vino a la cocina yo entraba en aquella casa con la confianza de quien la ha frecuentado tantas veces y esperé en el luminoso salón con vistas a la playa la aparición de Gloria. Cristóbal volvió con sendas cervezas heladas para amenizar la charla y la espera que ciertamente fue muy breve. 

Fiel a esa deliciosa clase que emana en todo momento Gloria, y con el crujir de las escaleras de madera a cada unos de sus pasos, apareció en el salón como una diosa; lucía un conjunto de pantalón y blusa que conjugaba blanco y azul marino mientras su cara era poseedora ya de un ligero moreno que ponía el contrapunto perfecto  a uno de los rasgos inconfundibles de mi gran amiga, aquella melena rubia e inmaculada que seguía invariable desde el mismo día que la conocí, bastantes años atrás.

 

Iba a ser una cena fría y ya estaba todo listo pero aproveché para ofrecerme a colaborar y trasladar todo lo que había en la cocina hacia el porche en donde Cristóbal estaba ya montando mesas y sillas, y que por cierto me parecieron demasiadas. 


"¿Pero cuántos seremos?" le pregunté con cierta incredulidad a mi amiga. 

 

- Sí no falla nadie 27, dijo ella.

 

-¿27?, pero si apenas he traído tres botellas de vino; era un vino blanco afrutado que a Gloria le encantaba, pero claro, o lo tomábamos en vasos de chupito o no llegaría a nada. Veintisiete…

 

Tranquilo hay más gente que traerá también bebida y además en el grupo tenemos algún que otro abstemio con lo que no sufras más de la cuenta, que ya te conozco, -"me dijo ella con tono condescendiente".

 

Yo seguía pensando en semejante número y con la confianza que le tengo a Gloria le pregunté sobre el resto de invitados a la cena.


Estarás a gusto, a muchos los conoces de haber coincidido con ellos en otras ocasiones, pero hay dos parejas y un par de amigas, los seis de mi época en la universidad, que no los has visto nunca aunque seguro que te caen bien. Por cierto, con una de esas dos amigas, Irene, compartes afición, es otra entusiasta como tú del arte y concretamente de la pintura.

 

Poco a poco iba llegando la gente y aquello se animaba por momentos. Ciertamente con muchos de ellos había coincidido en otras veladas y entonces llegaron también sus amigos de la universidad, incluida Irene. He de decir que la primera impresión que tuve de ella no fue precisamente la mejor, vi algo de altivez en gestos y comentarios que me chirriaron al principio pero... a medida que iba pasando el tiempo me di cuenta que esa percepción mía era fruto de mi imaginación y por culpa quizás, de aquel comentario de Gloria  acerca de nuestro común gusto por la pintura (solemne tontería la mía molestarme por aquello).


Yo no sé cómo pasó, aunque conociendo a Gloria puedo imaginar hasta cierto punto que fue cosa de ella y no del simple azar, el que Irene y yo nos sentáramos el uno frente al otro nada más empezar la cena. Más me convencía yo de ello cada vez que levantaba la mirada hacía  nuestra anfitriona que presidía aquella hermosa mesa, y en su mirada yo percibía como estaba especialmente atenta a mi comodidad con la compañera de mesa que me había “tocado” en suerte.

 

No recuerdo cuándo fue la última vez, en la que rodeado de tanta gente, me sentí aislado del mundo y absolutamente de todo lo que me rodeaba. Irene me tenía absorto con su conversación, al principio de cómo se habían conocido ella y Gloria tiempo atrás y luego cuando empezó a explicarme lo de su afición por la pintura. 


Yo pensaba, -menos mal que la cena es fría de lo contrario no habría

probado ningún bocado caliente-. 

Mis ojos no desviaban un ápice su mirada de la boca de Irene quien a veces me daba la sensación de que hablaba como a cámara lenta mientras yo percibía el movimiento de su mandíbula articulando palabras.


Tras la cena, en la que casi ni recuerdo lo que comí pero que todo me supo a Gloria, nos levantamos todos de la mesa, y mientras unos fumaban en el maravilloso porche con vistas, otros hacían las veces de "barman" preparando copas para los demás.

Irene y yo bajamos los tres peldaños de madera que separan el porche de la arena de la playa y comenzamos a caminar por la misma en ambos sentidos; al principio lo hicimos por la arena seca pero luego nos descalzamos para mojarnos incluso los pies. 

Hacía la mejor noche que yo podía recordar en años, qué digo años, décadas, y todo con un crepúsculo que apenas dejaba ya luz alguna pero sí unos bellos colores en mar y cielo.

 

Cuando nos dimos cuenta era ya completamente de noche, a las caminatas de ida y vuelta, nuestra conversación prosiguió pero esta vez ya sentados en la arena. Eran más de las cuatro de la mañana, no había luz en el porche ni en ninguna estancia de la casa de nuestra amiga.


Acompañé a Irene hasta su coche y tras un prolongado y profundo abrazo nos besamos en ambas mejillas si bien creo que los dos aspiramos a algo más, pero nos contuvimos.

 

-Me encantaría volver a verte antes de que te vayas de la ciudad- le dije a Irene.

 

-“Desde luego que nos veremos y creo que no poco, estos días voy a visitar algunas inmobiliarias pues quería mudarme a vivir aquí, ahora tengo un motivo más... - Dijo ella mientras sus labios esbozaron una leve sonrisa.

 

Tras la despedida llegué a casa sobre las 5 de la mañana, eso sí, sin sueño alguno y ahora que han pasado más de cuatro horas continuo desgranando en mi cabeza todo lo vivido en esta pasada noche, con total lucidez.

 

Y si esto no fuera suficiente para tener mi cabeza ocupada, acabo de recibir en el móvil un mensaje de Gloria,  dice:

 

Buenos días Luis, no quiero preguntas ni tampoco respuestas, tan solo espero que ayer estuvieras a gusto en nuestra casa y disfrutaras con el resto de invitados, creo que sí. Durante la velada y tras la cena subí un momento a mi habitación y no pude contenerme mientras os veía en la playa, aquí tienes un bonito recuerdo de un día que quizás pueda ser.... el comienzo de, quién sabe qué”.





miércoles, 12 de febrero de 2025

El militar que pudo ser

Hay una etapa de mi vida que muchos desconocen y que les causa gran sorpresa cuando se enteran. Hace años, muchos años ya, preparé con ahínco la oposición para entrar en una academia militar, fueron dos años casi monacales donde iba de casa al gimnasio y a un centro en Pontevedra especializado en preparar a opositores para el ejército y cuerpos de seguridad del estado, así cada día.

Si, la vida castrense siempre me ha gustado y me gusta, no porque sea yo una persona beligerante, pero hay varios aspectos de esa vida y profesión que siempre me han atraído sobre todo la concerniente a realizar labores humanitarias. 

Lo cierto es que en mi segundo intento lo conseguí e ingresé en la Academia General Básica de Suboficiales pero finalmente a los diez días de estar dentro tuve que dejarlo, pero esa ya es otra historia y larga de contar además. El caso es que tras aquello acabé metido en el mundo de la informática y aquí sigo tres décadas más tarde.

Viene todo esto a propósito de la imagen de hoy, en la que muestro un “trocito” de la  Seu de Lleida; un edificio del siglo XIII en lo alto de un cerro y que fue desde catedral a cárcel pasando por cuartel militar.

 

Aquel proceso de oposición que comentaba antes, consistía en pasar primero una criba aprobando  unos exámenes culturales y un reconocimiento médico con exclusiones recogidas en el BOE; ambos cometidos se realizaban en cinco lugares repartidos estratégicamente por la geografía española, y que en mi caso tuvo lugar en León. Una vez superada la primera "eliminatoria",  se procedía a pasar un segundo reconocimiento, más exhaustivo que el primero, pruebas físicas e igualmente un segundo examen cultural, todo ello realizado  ya en las instalaciones de la propia academia militar, sita en la localidad leridana de Tremp. 

En los dos años que llegué a las pruebas finales, me desplazaba en tren desde Galicia y hacía noche en Lleida para al día siguiente finalizar el periplo hasta mi destino, en autobús. Esas dos veces que dormí en Lleida (mes de Julio) las recuerdo infernales dado mi poco gusto por el calor; tengo muy presente haber bebido muchísima agua con gas (Vichy catalán) y no poder conciliar el sueño empapado como estaba, en sudor. En aquellas tórridas noches, otros "aspirantes" y  yo, nos íbamos a pasear a los alrededores de la Seu que por estar en un lugar elevado, esperábamos que corriera cierta brisa y nos aplacara aquel sofocante calor. 

 

Desde aquel lejano mes de Julio de 1990 no había vuelto a Lleida, en parte por parecerme una ciudad carente de encanto alguno, pero hace unos meses aprovechando el regreso de una aventura pirenaica decidimos parar y así yo rememorar aquellas lejanas visitas que hizo el “Caballero Alumno” que suscribe estas líneas.





  

jueves, 23 de enero de 2025

El gran Circo y su cascada

Y llegó el viernes, hoy vamos a terminar la semana a lo grande o por lo menos vamos a intentarlo.


Te voy a proponer un pequeño ejercicio de imaginación, piensa en una pista de atletismo de esas que están muchos estadios y donde se realizan todo tipo de pruebas ya sean carreras lisas, con obstáculos, etc.  Esa pista ovalada mide exactamente 400 metros por su carril más interno; ahora viene el ejercicio, imagina que pudieras darle un corte a esa pista de atletismo y colgarla desde uno de sus extremos como si de una bandera alargada se tratase... pues eso es lo que estás viendo ahora mismo pero en forma de salto de agua, voy a explicarme.

El Pirineo francés en buena lógica lo conozco menos que el nuestro y eso es obvio ya que lo frecuento mucho menos, pero tenía desde hace ya un tiempo, unas ganas enormes de conocer uno de sus lugares más emblemáticos, el circo y la gran cascada de Gavarnie.

 

Dejando de lado muchos de los saltos de agua existentes en Noruega, ellos juegan en "otra liga" con saltos que tienen más de 700 y 800 metros de altura. Pues bien, la cascada de Gavarnie es la segunda más alta de Europa con sus 423 metros de altura, de ahí mi comparación con la pista de atletismo.

La visión desde 4 km
Escogí el mes de junio para visitar el lugar con la idea de que el deshielo proporcionara un buen caudal de agua y la verdad es que el mismo no me defraudó, había agua, mucha agua.

En el día de hoy y aunque no es lo habitual, he querido compartir dos fotografías de aquella mañana para explicar mejor lo que quiero regalaros.  

La primera imagen es esa vista general de la cascada justo cuando ya de buena mañana comenzábamos nuestra excursión hasta llegar a los pies de la misma. Gracias a la cartografía digital puedo deciros que esta primera fotografía está realizada a más de cuatro kilómetros de la cascada;  ahí puede verse que un cielo un tanto encapotado, todavía no permite ver con claridad las paredes del circo, pero eso sirve de contraste para contemplar mucho mejor el blanco del agua,  y mientras, casi como si fuera al pie de la misma, unos tímidos rayos de sol iluminan los pocos árboles que existen a la entrada de ese circo pétreo.

Estar ahí os aseguro que daba una sensación grandiosa y uno se siente insignificante, todo ello y como si de un imán se tratara, parecía que la cascada nos susurraba que fuéramos a contemplarla desde mucho más cerca.

Algunas nubes y cierta neblina que estaban poco a poco desapareciendo, acabaron por poner ese toque de magia y misterio al momento. El resto del paseo hasta el impresionante salto fue de un disfrute continuo contemplando el paisaje de campos verdes, enormes paredes de roca verticales y otros pequeños saltos de agua. 


Cuando llegué a la "meta", me acerqué lo justo para no empapar las cámaras, pero el viento que hacía y esos miles de millones de microgotas en suspensión que había en el ambiente, ponían sumamente complicado el salir de aquel lugar sin mojarse. Además de no querer exponer el equipo a toda esa agua, no me aproximé más al pie de la cascada pues quería tener más perspectiva y fotografiar a otros muchos excursionistas que aquel día sí que se arrimaron al agua. 


A lo lejos no parece gran cosa ¿verdad? Pero ahora comparas los cuerpos de esos otros excursionistas con el del agua precipitándose sobre las rocas y puedes hacerte una ligera idea del tamaño que tiene esa gran "ducha" de agua.




domingo, 5 de enero de 2025

Comenzamos año

Esta es la fotografía con la que comienzo mi año fotográfico de manera "oficial".

Hace unos días me fui a pasar el final de año a mi tierriña, siempre vuelvo una, dos o tres veces al lugar donde nací, crecí, y me desarrollé como persona y eso es lo que indudablemente me hace gallego por más tiempo que emigrara fuera de mis orígenes por una noble causa, el Amor. 

Estoy de acuerdo en eso de que uno no es de donde nace, pero tampoco comulgo con la segunda parte del dicho, no creo eso de que se es de donde se pace; creo que hay una edad entre los 12 y los 30 años en la que uno se forja como persona, y el lugar donde eso se produce es lo que te da la condición de ser o no de un territorio u otro.

 

Pues acababa este pasado día 30 de Diciembre de hacer una visita a una persona muy especial y al momento de despedirme me percaté de lo espectacular que iba a ser la puesta de sol desde esa atalaya extraordinaria. 


El valor de las fotografías muchas veces radica en el instante que se captura por encima de la calidad de la imagen o de determinados aspectos técnicos. Esta imagen en cuestión muestra una parte claramente quemada como es la parte central de la misma con ese reflejo sobre el agua pero el instante tenía que capturarlo, si o si.

Hay ocasiones en los que para determinados viajes que no están enfocados a la fotografía no me llevo el equipo fotográfico al completo, únicamente la pequeña compacta Canon Powershot G7 x Mark III, que a pesar de ser una compañera de viaje fantástica, no tiene el rango dinámico ni las prestaciones de sus otras dos hermanas “mayores” y que en esta ocasión se quedaron en casa.

Se trata del crepúsculo sobre la Ría de Vigo con ese sol invernal descendiendo sobre el icónico "Puente de Rande". 




domingo, 17 de noviembre de 2024

La intrépida exploradora

Hace unos días, en un nuevo peregrinaje al pirineo, como tengo por costumbre en fechas otoñales, aproveché para enseñarle a mis acompañantes algunos rincones que todavía no conocían.

Uno de ellos fue la cascada de Argualas en Panticosa, la verdad es que me pierde un salto de agua, y son precisamente las cascadas uno de los elementos paisajísticos que muchas veces cuestan más dimensionar. Sin embargo, cuando llevas contigo una exploradora intrépida puedes pedirle que pose y así poder haceros una idea, todos aquell@s que observan mis fotografías, cual es en este caso, el tamaño de tan bella "Fervenza" (como se llama en Galicia a los saltos de agua).

 

De la belleza de la modelo casi que no me pronuncio, daría para una novela con muchos capítulos...... jajajajaja. 




Espejismos en Burdeos

Burdeos conocida también como la pequeña París, pasa por ser una bonita ciudad y con mucho encanto pero siempre lejos de las dimensiones de la capital gala lo cual le confiere un aspecto más coqueto.

He de reconocer que siempre he tenido querencia hacia todo lo francés, incluyendo por supuesto, su hermoso territorio. Burdeos formaba parte, semanas atrás,  de una ruta que habíamos programado por la costa oeste de nuestro país vecino. 

En la capital mundial del vino teníamos previstas unas pocas visitas, lo que permite apenas un día y medio, y entre esas visitas yo tenía apuntado en mayúsculas dos aunque hoy solamente os hablaré de una de ellas. Me estoy refiriendo  al "Miroir d'eau", así es como se conoce una superficie de piedra pulida que se encuentra frente a la "Place de la bourse" con los edificios del Museo de Aduanas y el de la Cámara de comercio como principales testigos.

Pues el tal miroir d'eau data de 2006 y fue una construcción realizada para revitalizar la zona y ya lo creo que lo han hecho. Esa enorme piscina artificial se puede llenar y vaciar de agua en segundos, a voluntad; con una profundidad de 2 cms, es suficiente para que sirva de espejo y se pueda ver reflejado todo lo que transcurre a su alrededor.

La zona es atravesada por una línea de tranvía, que tiene allí mismo parada pero que los responsable del proyecto tuvieron en consideración a nivel paisajístico, no poner nada de mobiliario urbano, ni tan siquiera una marquesina para los usuarios (bien por los responsables).

Con estos elementos, la única noche que hicimos en Burdeos me acerqué a dicho lugar para jugar con los reflejos así como con el tranvía y sus luces.


La noche era perfecta, bueno casi, había algo de viento y por lo tanto pequeñas ondulaciones sobre el agua que impedían una nitidez total del reflejo.

 

Finalmente esto es lo que pude conseguir, cuando haces fotografía de viaje estás a expensas de las condiciones que existan a tu paso por un determinado lugar.





lunes, 11 de noviembre de 2024

Pensando en el Amor

En mi día a día, uno de los momentos en que mi cerebro se evade y en el mismo afloran pensamientos y recuerdos de todo tipo es cuando conduzco  escuchando mi música. Ayer tarde, sin ir más lejos, mientras estaba al volante regresando a casa desde el lugar donde trabajo, vinieron a mi mente dos personas, ambos profesores de física, el primero de apellido Ventín, me dio clases en el instituto y el segundo, Carlos Alonso, me recordó aquellas enseñanzas adquiridas mientras yo me  preparaba como opositor; los dos me enseñaron los postulados de Newton, la teoría y también cómo llevar a la práctica los mismos.

 

Sin embargo, ayer mientras mi cabecita recordaba todo eso y era consciente de esas teorías sobre las fuerzas, en mi interior surgía la idea de que más allá de esas fuerzas que la física puede demostrar y aplicar, creo firmemente que  la mayor fuerza existente en este mundo, y capaz incluso de mover montañas, es el AMOR. No es algo tangible, no hay forma de medirlo, pero la historia está ahí para recordarnos todo lo que se ha hecho por amor, muchas veces incluso haciendo caso omiso a la razón.

 

Estos pensamientos míos venían a propósito de enlazar los mismos con los sentimientos de emoción que estos días  siento al ver la solidaridad de tanta gente hacia esas personas del territorio valenciano que ahora mismo le han venido mal dadas.

 

¿Qué hay detrás de una persona que a más de quinientos o mil kilómetros acomete gestos y acciones para con personas que no conoce ni ha visto en su vida? Yo lo tengo muy claro, hablamos de empatía, de solidaridad, de sentir que hay algo que te une a ellos....  hablamos de AMOR. 

Quizás sea un romántico por pensar de este modo pero, a quién no conmueve y se le pone un nudo en la garganta, presenciar y escuchar todas las historias que hay detrás de esta semejante desgracia… como para no sentirte cercano a todos ellos.

Y por eso pienso y creo firmemente, que si la “Primera Ley del Ser Humano” fuera el AMOR seguro que a todos nos iría muchísimo mejor, de ese sentimiento es de donde sale lo mejor que todos llevamos dentro.

 

 

¿La fotografía?

La misma es de hace unos días en un lugar con un significado muy especial para mí, ahí estoy, a los pies del faro de cabo Vilan en plena "Costa da Morte" junto a la persona más especial que tengo en mi vida.

 

Ojalá fuera más sencillo poder convencer a la gente de que actúen SIEMPRE, con AMOR.

 

  


martes, 29 de octubre de 2024

Du Pilat

La "Duna du Pilat" situada en la costa de Aquitania pasa por ser la formación arenosa más alta del continente europeo con sus más de 100 metros de altura.

Con una longitud de dos kilómetros y medio y sus 80 hectáreas de superficie, este monumento natural provocado por el mar y las corrientes eólicas, es realmente espectacular cuando te encuentras en sus cercanías o sobre la misma.


Mi primera visita al lugar, hace apenas unas semanas, fue un poco accidentada ya que la incesante lluvia no permitía un disfrute en condiciones, algo que espero realizar en una futura ocasión. Me acerqué únicamente a la parte más alta de esta formación y si uno ve hacia el horizonte lo único que se aprecia son las ondulaciones de la arena con el océano Atlántico como fondo.

Desde luego sí uno se concentra mínimamente y se abstrae de que te encuentras en territorio francés, tienes la sensación de que te encuentras caminando por alguno de esos muchos desiertos que pueblan nuestro planeta.

Es desde luego una sensación diferente caminar por semejante arenal teniendo a tus espaldas un frondoso bosque y en el otro extremo el mar.  




lunes, 7 de octubre de 2024

Un peine diferente

Sí uno pisa San Sebastián ya sea por primera vez, o en sucesivas visitas, has lugares y espacios que no visitarlos son casi un sacrilegio.

Uno de esos lugares  es sin duda  la parte final de la playa de Ondarreta donde se encuentra un conjunto escultórico conocido como “El peine del viento”.

Dicho conjunto, inaugurado a mediados de la década de los setenta, está formado por tres esculturas del artista EduardoChillida. En la serie fotográfica que realicé hace unos días, coincidiendo con una nueva edición de festival de cine, la que aquí os dejo es una de las instantáneas  que  más  me gusta.

Para esta ocasión me centré exclusivamente en dos de las tres esculturas, sin duda las que tienen “más fuerza”, bajo mi punto de vista ya que están más inmersas en el mar a diferencia de la tercera en discordia. 





miércoles, 2 de octubre de 2024

Playas con iglesia o iglesias en la playa...

Este año cuando preparaba la ruta que durante el verano íbamos a realizar por determinadas zonas de Portugal, incluí una playa de la localidad de Vila Nova de Gaia. Lo que me atraía del lugar no era precisamente esa bonita playa, que de buena mañana enseguida se llenó de bañistas; lo que me pareció interesante fue comprobar que allí mismo, a medio camino entre la arena y el mar, se alzaba una iglesia, la llamada Capela do senhor da Pedra


Esa mañana, parte del litoral portugués se vio inundado por grandes bancos de niebla que lo recorrieron hasta bien entrada la tarde, pero su presencia lejos de dificultar su visión, yo diría que la realzaba con cierto aire de misterio.





 

Se para el mundo por un eclipse

B uenos días, miércoles ya, Hoy lo explico para aquellos que viven fuera de España, parece que en nuestro país en el día de hoy no va a suce...