Y en este invierno lluvioso de manera genérica por toda la península ibérica, Cataluña no se queda atrás en lo que a precipitaciones se refiere y la lluvia ciertamente puede ofrecernos estampas muy bellas para fotografiar a los que nos gusta el paisaje.
Yo que lo he visto en infinidad de veces y con todo tipo de caudales, hace unas semanas me acerqué a ver el estado de la cascada más alta de Cataluña con sus 115 metros de caída libre. Me estoy refiriendo al "Salt de Sallent" enclavado en las afueras del coqueto y bello pueblo medieval de Rupit.
Las intensas lluvias de los días previos complicaba mucho el acceso a la base de la cascada por lo que había arrastrado y acumulando maleza a su paso, y además al ir solo no quise asumir riesgos innecesarios por lo que no pude salvar unas enormes y resbaladizas rocas que me permitieran acercarme más y evitar así el esqueleto de ese árbol sin hojas que aparece fundido con el agua.
Una exposición un poquito larga crea ese manto que mi imaginación lo transportó como si a un largo vestido blanco se tratara y estuviera colgado en un perchero.






