El mes de Abril todavía nos depara temperaturas
fresquitas tanto por la noche como a primera hora de la mañana, si a eso
le unimos determinadas ubicaciones, entonces esas bajas temperaturas las
tenemos más que aseguradas.
Había llegado la noche anterior, en compañía de mis
chicas, al coqueto pueblo de Ujué en pleno corazón de Navarra; la idea era
recorrer durante unos días, algunos de esos hermosos paisajes todavía
inexplorados por nosotros, de las bellas tierras de la comunidad foral.
En los días previos a nuestro viaje, me dediqué a
buscar localizaciones cerca de este pueblito para hacer una de esas cosas que
tanto me gustan, madrugar para disfrutar
de un hermoso amanecer. Tenía en mente fotografiar la silueta del pueblo a
contraluz jugando con la salida del sol, pero no iba a poder ser por la época
del año y por donde en esas fechas sale nuestro astro rey. Sin embargo eso era
un inconveniente menor, la luz seguía siendo hermosa y no faltaban los motivos
a fotografiar aprovechando los tonos anaranjados que empezaban a inundarlo
todo.
Esa mañana cuando me levanté y salí de nuestro
alojamiento, sobre las seis de la mañana, además del sol observé que tendría otro
elemento para jugar, la niebla. Me fui con el coche a las afueras de la
localidad para situarme en una zona entre campos de cultivo y tierras baldías.
Allí disfrutaba de una buena panorámica del cerro sobre el que se asienta Ujué
pero también tenía una perspectiva inmejorable y casi sin fin, de pequeñas
elevaciones que interrumpían un horizonte en el que las planicies con cultivos eran los grandes
protagonistas.
Así, con la mirada y el objetivo enfilados hacia el
este, iba viendo como la niebla y las nubes menos bajas se movían de
manera armoniosa acompañando los amarillos y naranjas que poco a poco teñían la
escena.
El agradable fresco de la mañana ayudaba si cabe
todavía más, a dejar un mejor sabor de boca en ese comienzo de día, aunque para sabor el que disfruté una hora más
tarde para desayunar. Así es, esa misma mañana me estrené comiendo para
desayunar unas migas (nunca las había
probado) que además son de enorme fama en esta localidad y sobre todo en el local
donde me deleité con las mismas.
Ger.
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