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lunes, 10 de marzo de 2025

Dejar de conducir

Hoy vengo con una de esas fotografías que uno ve mientras conduce y entonces te ves "obligado" a parar en algún sitio lo antes posible, para no perderte ese instante.

El macizo de Montserrat no es un lugar que frecuente y es que a diferencia de mucha otra gente, nunca he conseguido admirar el posible encanto de sus formaciones aun reconociendo que son cuando menos, peculiares.

Evidentemente el componente religioso tampoco entra en mis planes y mucho menos la actividad de la escalada, siendo este un lugar de enormes posibilidades para aquellos amantes de dicho deporte.

 

Debido a su ubicación geográfica,  es bastante fácil y frecuente encontrarte bancos de niebla que en muchas ocasiones tapan parcial o totalmente a nuestra protagonista de hoy, y así sucedió este día en cuestión.

Sin embargo, durante unos segundos la niebla se fue difuminando y unos rayos de sol iluminaban el monasterio, tenía que capturar ese momento y así fue; ahora ya sabéis a qué me refería cuando comentaba que a veces “veo fotos” mientras conduzco. 




miércoles, 19 de abril de 2023

Ensoñaciones

Tengo un buen amigo y compañero de trabajo  que además de amar la montaña, es un gran aficionado a la meteorología y me explicaba ayer que en líneas generales y dentro de la sequía que padece el país (Galicia no cuenta, juega en otra liga cuando se habla de lluvia) hay dos regiones donde la falta de precipitaciones está afectando de un modo más severo, una es Andalucía y la otra Cataluña.

 

La realidad de mi gente andaluza no la puedo vivir de primera mano pero me hago una idea por lo que me cuentan familia  y amigos del sur,  pero la que si palpo a diario es la que se vive en estas tierras mediterráneas.  Este año desde luego no está siendo de nieves y así se deja notar y ver en la alta montaña, pero es que a nivel del mar las precipitaciones a día de hoy son también un espejismo.

 

Estoy convencido que en algún momento las precipitaciones volverán, pero mientras el paisaje que puede verse en el campo es bastante desolador y pobre.

Por todo ello hoy me apetecía recordar unos de esos últimos momentos de humedad y lluvia vividos en directo en estas tierras del noreste. 

Era enero, concretamente dos días después de finalizar los festejos navideños, cuando en una excursión por el interior de Lleida amaneció lloviendo como puede verse en el agua de ese lago y el paisaje estaba moteado de nubes bajas como una prolongación de ese cielo precioso y encapotado. Resultó ser un día bonito, y a estas alturas, metidos ya de pleno en la estación primaveral se me antoja complicado ver próximamente paisajes así.  


Suele decirse que la esperanza es lo último que debe perderse con lo que ……….  esperaremos.

 
Ger.

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viernes, 18 de noviembre de 2022

Amanecer con migas

El mes de Abril todavía nos depara temperaturas fresquitas tanto por la noche como a primera hora de la mañana,  si a eso le unimos determinadas ubicaciones, entonces esas bajas temperaturas las tenemos más que aseguradas. 

Había llegado la noche anterior, en compañía de mis chicas, al coqueto pueblo de Ujué en pleno corazón de Navarra; la idea era recorrer durante unos días, algunos de esos hermosos paisajes todavía inexplorados por nosotros, de las bellas tierras de la comunidad foral.

En los días previos a nuestro viaje, me dediqué a buscar localizaciones cerca de este pueblito para hacer una de esas cosas que tanto me gustan,  madrugar para disfrutar de un hermoso amanecer. Tenía en mente fotografiar la silueta del pueblo a contraluz jugando con la salida del sol, pero no iba a poder ser por la época del año y por donde en esas fechas sale nuestro astro rey. Sin embargo eso era un inconveniente menor, la luz seguía siendo hermosa y no faltaban los motivos a fotografiar aprovechando los tonos anaranjados que empezaban a inundarlo todo.

 

Esa mañana cuando me levanté y salí de nuestro alojamiento, sobre las seis de la mañana, además del sol observé que tendría otro elemento para jugar, la niebla. Me fui con el coche a las afueras de la localidad para situarme en una zona entre campos de cultivo y tierras baldías. Allí disfrutaba de una buena panorámica del cerro sobre el que se asienta Ujué pero también tenía una perspectiva inmejorable y casi sin fin, de pequeñas elevaciones que interrumpían un horizonte en el que  las planicies con cultivos eran los grandes protagonistas.

Así, con la mirada y el objetivo enfilados hacia el este, iba viendo como la niebla y las nubes menos bajas se movían de manera armoniosa acompañando los amarillos y naranjas que poco a poco teñían la escena.

El agradable fresco de la mañana ayudaba si cabe todavía más, a dejar un mejor sabor de boca en ese comienzo de día,  aunque para sabor el que disfruté una hora más tarde para desayunar. Así es, esa misma mañana me estrené comiendo para desayunar  unas migas (nunca las había probado) que además son de enorme fama en esta localidad y sobre todo en el local donde me deleité con las mismas.


Ger.

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domingo, 7 de enero de 2018

"Oasis en la tormenta..."

El cielo se abría y se cerraba cual compuerta y cada vez que se “cerraba” aparecía la niebla y la intensidad de la lluvia que caía del cielo me obligaba a meterme en el coche con mis cámaras para ponerlas a buen recaudo. Con esa misma velocidad que nos protegíamos, salíamos también de nuestro refugio cuando los aguaceros me daban un respiro y así, como en este caso, poder capturar ese cielo encapotado, esas nubes de niebla que dejaban entrever los poblados del fondo del valle y que con la mínima luz que se filtraba daba vida a los verdes y amarillos.


Tocaba disparar deprisa y volver a guarecerse nuevamente.






Esto es todo, besos y abrazos.
Ger.


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jueves, 29 de diciembre de 2016

"Feliz año 2017..."

(*)La última música del año podrás escucharla pinchando AQUÍ

A más de uno le va a sonar esta imagen, quizás porque ha sido “elegido” por un sinfín de circunstancias, para tener una copia impresa de la misma a modo de pequeño regalo.

Con esta fotografía quiero dar por finalizado este año fotográfico 2016 entre otras cosas por ser también una de las fotografías que más me han gustado de todas las que he realizado en el presente curso.

Apenas a unos metros de la cumbre donde nace el río Ebro, esperaba bajo un manto de estrellas y un aire gélido, la salida del sol. Esas primeras luces dejaban a la vista siluetas de pequeñas montañas que aparecían y desaparecían por culpa de enormes bancos de niebla; estaba en mi mano, o mejor dicho en mi dedo, hacer “click” cuando me pareciera más oportuno para obtener una instantánea lo más atractiva posible. Evidentemente jugué con varias y diferentes posibilidades en función de cómo se encontraba la mencionada niebla ya que todo lo demás estaba ahí, montañas, un enorme embalse, prados y un cómplice…

Ese cómplice no es otro que el molino de viento solitario que puede apreciarse y que día tras día contempla el paso del tiempo y de cuantos fenómenos meteorológicos se producen a su alrededor. Parecía que estuviéramos solos en ese momento y casi lo era, el resto de mortales del valle estaban todavía, en su gran mayoría, en el cálido lecho antes de hacer frente a un nuevo día de frío invernal.


Una vez más, estos momentos de soledad fotográfica son de una belleza íntima casi indescriptible y con el que hoy os quiero desear de todo corazón un próximo año 2017 lleno de  Cariño, Salud, Esperanza, Amor y por supuesto buenas fotos.

Esto es todo, besos y abrazos.
Ger.


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viernes, 12 de agosto de 2016

"Un cielo para enmarcar..."

Llevaba unas  diez horas caminando entre  montañas  a más de dos mil  metros de altura, por senderos, entre rocas, subiendo, bajando, trepando, tirado por el suelo….. en fin,  con un buen “tute” y no tanto con sensación de cansancio como si de haber estado dando tumbos todo el día y haber machacado bastante todo el cuerpo, pero sobre todo las piernas, que además de mi peso tenían que soportar una decena de kilos extras por culpa del equipo fotográfico.

Con todo ese bagaje, retrocedía sobre mis pasos y volvía al lugar donde había dejado el coche a primera hora de la mañana. En mi lento descenso desde las zonas más altas iba comprobando como diferentes bancos de niebla me estaban comiendo terreno a mis espaldas, lo mismo sucedía por delante de mis pasos y todo ello con un cielo que cada vez acumulaba más y más nubes sobre todo nubarrones.

La luz en ese momento ya era hermosa pero no quería entretenerme más de la cuenta para que no se me echara la noche encima pero, imposible abstraerse a la  emoción del momento y a lo que veían mis ojos,  aquellos rayos de luz saliendo furtivamente entre las nubes y la niebla; como para no hacerle un par o tres de fotografías.

Disfruté muchísimo el momento, no solo por la vista que aquí os dejo sino también por el aire húmedo de aquellas  horas y la ausencia total de ruido salvo las pequeños murmullos de fondo de los riachuelos de agua con sus medianos y diminutos saltos de agua.


Fue sin duda un hermosísimo broche de oro a una jornada feliz. 

Esto es todo, besos y abrazos.
Ger.


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Se para el mundo por un eclipse

B uenos días, miércoles ya, Hoy lo explico para aquellos que viven fuera de España, parece que en nuestro país en el día de hoy no va a suce...