miércoles, 12 de agosto de 2026

Se para el mundo por un eclipse

Buenos días, miércoles ya,

Hoy lo explico para aquellos que viven fuera de España, parece que en nuestro país en el día de hoy no va a suceder nada más que un "eclipse". Sí, un fenómeno astronómico que no sucede todos los días y que suscita gran curiosidad  entre mucha gente como algo curioso que no sucede cada día lógicamente, pero que a muchos también nos resulta un tanto indiferente.


Podéis imaginaros estas últimas semanas y días como muchos amigos y conocidos me preguntaban qué haría en el día de hoy, sí tenía pensado buscar alguna fotografía curiosa, etc.

Pues a la gran mayoría creo que los he dejado un poco decepcionados, la verdad es que no me interesa demasiado, por no decir nada, la astronomía ni sus diferentes fenómenos y por ello hoy no tengo intención de hacer fotografía alguna, es más, si lo veo será a través de la televisión. En los próximos días nos sobrarán múltiples formas, miles diría yo, de uno darse cuenta que ha tenido lugar este acontecimiento entre los vídeos y fotografías con los que seremos bombardeados.... jajajajaja.


Lo que sí me temo es que hoy habrá también gente que durante las dos horas aproximadas que dura el fenómeno van a hipotecar el resto de sus vidas. Durante estos últimos días desde todas partes se ha hecho hincapié en cuidar nuestros ojos y no ponerlos en peligro; ayer aún me explicaban que hay algunos modelos y marcas de gafas que se han vendido para la visión del eclipse no cumplen estrictamente con lo que se supone en términos de seguridad para garantizar que aquellos que las porten no sufran lesiones oculares. En cualquier caso tampoco quiero parecer un agorero, a mis colegas fotógrafos (aficionados y profesionales) les deseo que disfruten al máximo del evento y también a todos aquellos que lo quieran disfrutar en directo, con gafas, cristales de soldador y artilugios varios. 

A mí el sol he de decir que me gusta, es más lo necesitamos, pero no este sol veraniego que a mí me achicharra y me deja KO. 


Y si hay algo del sol que me gusta especialmente, eso es su "nacimiento"; ya he explicado varias veces que a pesar de parecerse mucho la luz de los amaneceres con el de los crepúsculos yo siempre me inclino a fotografiar los primeros, razones de peso tengo.

Y como hoy casi todo va a girar  en torno al sol (nunca mejor dicho)  y su desaparición parcial y total según desde donde se contemple, yo ofrezco en este día mi visión particular. 

Una salida del astro rey por detrás de la inmensidad del mar Mediterráneo, mientras la ciudad todavía duerme y donde esos restos nubosos se ven coloreados de ese modo tan hermoso que uno cuando está ahí sentado o al lado del trípode y la cámara fotográfica se da cuenta del privilegio tan grande que se tiene al contemplar semejante espectáculo.

 

Muy buenos días, disfrutar de la jornada, no seáis supersticiosos y sobre todo ser felices, con eclipse o sin él.

 

 


domingo, 9 de agosto de 2026

El verano Toscano

Conocía el encanto de la Toscana en diferentes épocas del año pero nunca en pleno verano, en pleno mes de julio. Aunque el calor era intenso al menos era seco y nada que ver con esa humedad propia de los veranos mediterráneos lo cual  acarrea (al menos en un servidor) vivir en una continua transpiración, por decirlo finamente. 

En dichas circunstancias una tarde me planteé como misión al día siguiente, darme un buen madrugón, sólo obviamente, cada cual tiene que ser consecuente con sus locuras y la socia no tiene culpa de las mías.

Era de noche todavía cuando despacio cerré la puerta por la que se accedía a nuestro alojamiento en la casa de "Agroturismo". La tarde  anterior había estado visitando con el coche diferentes localizaciones para tener una buena perspectiva de lo que quería fotografiar y así, sin perder tiempo me dirigí hacia un punto de aquella carretera local donde un amplio arcén y a cierta altura me permitiría disfrutar de un agradable amanecer. 

Sí uno va en el mes de mayo a esta región italiana de turismo afamado se encontrará rodeado de verdes en múltiples tonalidades y todo salpicado de millones de manchas rojas en forma de "papaveri" (amapolas), pero en el mes de julio el color por antonomasia y que lo inunda todo es una mezcla de naranjas y amarillos.

Las cosechas de cereales ya se han recogido y los campos de trigo vacíos se presentan ante los ojos del curioso mientras las cigarras comienzan con su canto característico a invadir el ambiente. Todavía no me había cruzado ni visto a nadie hasta que con el teleobjetivo de una de las cámaras pude observar a una considerable distancia como un pastor y su perro permanecían inmóviles junto al rebaño de ovejas que custodiaban y que a esas horas parecía que estaban desayunando el forraje con buen apetito. 


Una de las singularidades del paisaje toscano es indudablemente el relieve que conforman cientos de pequeñas elevaciones a modo de colinas y en cuyas cimas a menudo encontramos hermosas casas de campo.

Desde mi atalaya observaba como entre ese cúmulo de colinas empezaban a colarse los primeros rayos de luz que a su vez recortan el paisaje en el que algo de niebla daba al mismo un cierto toque misterioso pero no exento de belleza. 

No quise esperar a que saliera del todo el sol, esta luz MÁGICA tenía que conservarla así, como un pequeño perfume, sabía que en el momento que el sol apareciera toda esa magia iba a desvanecerse.


Aunque el día se estaba cargando para darnos otra jornada de calor intenso, este momento de paz y belleza al alba lo compensaba todo.

Con ese gran momento matutino me pareció que ya me había ganado el desayuno así que regresé al alojamiento para dar buena cuenta de un sencillo desayuno con una tostada de aceite de oliva acompañada de un delicioso capuchino.





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