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lunes, 14 de octubre de 2024

Seguramente la muerte inesperada hace unos días de mi querida "Gasby" es la que me tiene sumida en esta tristeza profunda, me faltan esos paseos que dábamos juntas, los juegos, las excursiones, etc; para quien no ha tenido nunca perro o cualquier otro tipo de mascota quizás le resulte extraño esa relación que establecemos  con esos otros miembros de la familia y que tanto nos dan. Gasby era un pastor alemán que llegó a mí de casualidad y con muchas reticencias por mi parte, pero que desaparecieron por completo tras los dos primeros días en los que aquella bolita de pelo y grandes patas me enamoró.

Sigo descentrada y llorosa, pero como las desgracias no vienen solas, ayer por reajustes en la empresa me tocó, junto a otros compañeros, recibir una carta de despedido y hoy... va y se rompe el coche, que ahora ya está en el taller. Así es como semejante cúmulo de desgracias me tienen consumida la energía, la alegría y casi podría decir que la vida.

Y con este panorama hace un par de horas he recibido un mensaje de mi amigo Luis para decirme que viene a la ciudad por motivos de trabajo y me comentó la posibilidad de quedar y vernos. 

Entre Luis y yo hubo una bonita historia de amor hace más de treinta años, un amor de esos de adolescencia en el que ambos descubrimos no solo el sexo sino esa atracción y necesidad de querer estar junto a la persona que se ama. Aquello, como sucede tantas veces con esas relaciones de juventud, no prosperó sin embargo siempre hemos mantenido una muy buena relación, la cual debo decir que en gran parte debido a él, que es quien se encarga con su cariño y atenciones en forma de felicitar cumpleaños, fiestas, etc, de mantenerla viva. No me encontraba yo con ánimos de quedar ni con Luis ni con nadie y reconozco que fui algo seca en mi contestación sin embargo, me cuesta y prácticamente nunca consigo, disimular sentimientos y estados de ánimo. Así fue que a los pocos segundos de enviar la respuesta evasiva por mi parte Luis me telefoneó y ya de manera ostensible,  por mi modo de hablar, se dio cuenta que algo sucedía. 

Fue entonces cuando insistió en que esa noche teníamos que vernos, es más, me dijo que me invitaba a cenar. Tras unos cuantos tiras y aflojas decidí dejarme arrastrar por su insistencia y en parte por sentirme en deuda con él, precisamente por ser quien mantiene desde hace décadas esta preciosa amistad.

La cena resultó de lo más agradable y con Luis, que lo sabe todo de mí y con quien no tengo secretos, me pude sincerar sobre lo sucedido en las últimas semanas y como estaba agobiada con mi actual vida de mierda.

Me escuchó, se mantuvo atento y empático a todo lo que iba relatando para finalmente levantarse cuando ya había terminado de tomar el café y pagar la cuenta; me abrazó, y también me secó alguna de las lágrimas que todavía quedaban en mi rostro mientras le había relatado todo lo sucedido, especialmente lo de Gasby. Tras el abrazo tomó mi mano y empezamos a caminar por el paseo marítimo para en un determinado instante apoyarse sobre mi hombro y decirme: 

"Contempla esto, no son pocas las ocasiones en las que la vida nos deja momentos de amargura, dolor y desesperación pero esa misma existencia también nos brinda situaciones para la esperanza, la lucha, y volver a reencontrarse con uno mismo, mira esta bella estampa y dime que no es así".

 

Y no pude más que darle la razón contemplando esa silueta de la isla, ese cielo y el minúsculo trocito de luna que lucía en lo alto.

La estampa nocturna, la cena y la compañía con mi amigo han obrado el milagro, llegué a casa con otra cara y otra sensación. Tener amigos y en general personas que se preocupan de uno es algo que no siempre valoramos como debemos y yo le debo tanto a Luis.

 

(*) Atardecer en la ría de Vigo con la silueta de las Islas Cíes de fondo y su faro encendido.




lunes, 27 de junio de 2022

Donde el alma respira...

Nuestra entrada en la montaña Suiza hace un par de semanas no pudo ser más maravillosa. Yo hacía días que estaba con la broma de querer toparme con Heidi y finalmente lo hice, solo que cambiaron  algunos aspectos,  sobre todo el de que ni ella ni tampoco nosotros éramos ya  unos niños. 

Elena que es el nombre real de mi hipotética Heidi,  en cuanto llegamos a su pequeño hotelito de montaña nos dijo que siguiéramos la pista de la carreterita  por la que habíamos llegado hasta allí y que a unos pocos kilómetros la misma finalizaría en un paraje desde el que pueden hacerse infinidad de rutas y también nos encontraríamos con un lago. El lugar me fascinó, llegamos a última hora de la tarde y había aparcadas dos o tres autocaravanas que en aquel lugar ideal habían puesto ya la mesa y las sillas y disfrutaban su cena en aquel comedor inigualable bajo el suave manto de la luz dorada a más de de 1.800 metros de altitud.

Desde donde se deja el coche tiene una pequeña senda con un poquito de desnivel y que en menos de 10 minutos te presenta delante de un lago de aguas limpias, cristalinas y llenas de quietud, en un extremo del mismo una cabaña de madera cerrada a cal y canto, propiedad a buen seguro de alguien privilegiado que de cuando en cuando decide evadirse en tan sublime lugar.

Tenía que retratar un trocito de aquel rincón ya que no sé si algún día volveré, desde luego me encantaría.


Esto es todo, besos y abrazos.


Ger.

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lunes, 29 de noviembre de 2021

¿Vamos a ver auroras?

Uno de los destinos geográficos que tengo pendientes y más me apetece llevar a cabo algún día es el de los países nórdicos, especialmente Noruega y Finlandia. Sus inmensas masas boscosas así como lo agreste de su costa y por supuesto sus frías temperaturas son los principales alicientes para mí.

En aquellas latitudes, además de todo lo anterior expuesto, también es posible presenciar un espectáculo natural que aquí en nuestra posición geográfica resulta imposible, me estoy refiriendo a las auroras boreales. Seguro que todo hemos visto este fenómeno, sino en directo, si a través de documentales, fotografías, etc. y ciertamente debe ser toda una experiencia ver esos colores y formas en el cielo.

 

Bueno, pues mientras no tenga oportunidad de ver esas auroras boreales, de vez en cuando siempre puedo disfrutar de otras "diferentes" y que sí nos ofrece en ocasiones, nuestro cielo hispánico. La fotografía que comparto hoy (bueno, fotografías ya que son cinco imágenes verticales "cosidas" para hacer esta panorámica) es de este pasado sábado 27 y cualquier residente en Barcelona o alrededores que hubiera alzado la vista, seguro que disfrutó como yo de semejante espectáculo si bien, desde fuera de la ciudad se apreciaba mucho mejor. 

He visto cielos parecidos en otras ocasiones pero no siempre llevo encima alguna de las cámaras por lo muchas veces estas maravillas de la naturaleza no puedo documentarlas.

El sábado mi intención era  insistir con la búsqueda de una luz y unas condiciones especiales que me permitieran conseguir una fotografía que me ronda la cabeza desde hace muchos meses (ya casi la tengo); y lo que contemplé desde  el lugar donde me encontraba, fue un maravilloso “show” que se proyectó en el cielo tras la puesta del sol bajo un mar de nubes, y que dejó esta paleta sobre el perfil de la ciudad de Barcelona. Seguro que los que conocen la arquitectura de la ciudad reconocen muchas de esas construcciones.

 

Bienvenidos a las "auroras"  mediterráneas.


Esto es todo, besos y abrazos.


Ger.

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martes, 14 de septiembre de 2021

En medio de la nada...

Sabes que estás ahí, en medio de la nada, casi en el centro del segundo océano más grande del planeta, con África y Europa unos 1.400 kilómetros de distancia y América a más de 2.500.

Y te prestas entonces a ver ese otro gran hito en la vida de una jornada en el planeta tierra, el comienzo del fin de un nuevo día. Las puestas de sol siempre tienen un aire más romántico que los amaneceres, a pesar de que a mí como ya sabéis me gustan mucho más estos, el crepúsculo ya nos coge a todos despiertos y con actividad plena lo cual significa más movimiento y ruido, algo que choca con la tranquilidad y el silencio de esos instantes al alba.

Esto es una puesta de sol en la zona norte de la isla de la que os estoy hablando estas últimas semanas, Sao Miguel; y concretamente este instante lo plasmé desde una de las playas de Ribeira Grande.

Esa playa, un reducto casi inexpugnable para los simples bañistas y todo un patio de juego para los surferos, mostraba una cara poco habitual, la de un mar casi en calma con apenas unas pequeñas olas. Era casi como si el océano, por unos instantes, quisiera también disfrutar de la magia de los tonos anaranjados con los que el señor sol iba tiñendo cielo, mar y tierra, con sus postreros rayos.

Un poco de magia para este nuevo día que compartimos todos.

Esto es todo, besos y abrazos.


Ger.

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miércoles, 18 de octubre de 2017

"Los amores fotográficos..."

Las fotografías que comparto con amigos, familia y en las redes sociales siempre busco que tengan un mínimo de interés, para no hacer de ese hábito de mostrar imágenes, algo rutinario y carente de interés para los demás; aún así no sé si lo consigo siempre con las elecciones que realizo entre los cientos de fotografías que saco.

Pues bien, están esas fotos que gustan al propio fotógrafo y luego están, como yo digo, los “Amores fotográficos”. Así denomino yo a esas imágenes que para mi están, por uno o varios motivos un peldaño por encima del resto, y la que hoy os traigo es una de esas que ya he guardado en mi retina.
Había sido un día especial, muy especial, con la celebración de las bodas de oro de mis padres, la tarde iba tocando a su fin y tras las despedidas de rigor me dirigí a un pequeño remanso de paz en frente de la inmensidad del océano y con la única conversación de escuchar a las olas de vez en cuando romper contra las rocas cercanas a la costa.

El momento resultaba idílico y quería conservarlo para la eternidad; tenía la luz suficiente, gaviotas, unas ligeras nubes que filtraban los últimos y dorados rayos solares y tan solo me quedaba aguardar a una ola que levantara la suficiente espuma para que la escena fuera perfecta. ¡¡¡Y llegó, ya lo creo que llegó!!!



Y así he vuelto a enamorarme de una fotografía mía....



Esto es todo, besos y abrazos.
Ger.


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Se para el mundo por un eclipse

B uenos días, miércoles ya, Hoy lo explico para aquellos que viven fuera de España, parece que en nuestro país en el día de hoy no va a suce...