Hoy vengo con una de esas fotografías que uno ve mientras conduce y entonces te ves "obligado" a parar en algún sitio lo antes posible, para no perderte ese instante.
El macizo de Montserrat no es un lugar que frecuente y es que a diferencia de mucha otra gente, nunca he conseguido admirar el posible encanto de sus formaciones aun reconociendo que son cuando menos, peculiares.
Evidentemente el componente religioso tampoco entra en mis planes y mucho menos la actividad de la escalada, siendo este un lugar de enormes posibilidades para aquellos amantes de dicho deporte.
Debido a su ubicación geográfica, es bastante fácil y frecuente encontrarte bancos de niebla que en muchas ocasiones tapan parcial o totalmente a nuestra protagonista de hoy, y así sucedió este día en cuestión.
Sin embargo, durante unos segundos la niebla se fue difuminando y unos rayos de sol iluminaban el monasterio, tenía que capturar ese momento y así fue; ahora ya sabéis a qué me refería cuando comentaba que a veces “veo fotos” mientras conduzco.
No hay comentarios:
Publicar un comentario