Tras la visita al viaducto de Millau proseguimos camino hacia Clermont-Ferrand donde haríamos noche y la verdad es que esta ciudad pasó sin pena ni gloria ante nuestros ojos. Como anécdota decir que es en esta localidad donde se encuentra la sede principal de la célebre marca de neumáticos, Michelin.
Al día siguiente la ruta tenía que llevarnos a nuestra querida Normandía pero antes haríamos una breve parada para conocer la que muchos califican como la catedral gótica más bonita de Francia, y que no es otra que la de la localidad de Chartres.
Dos cosas que me gustaron nada más entrar en la catedral fueron: la primera, es que la entrada es gratuita y la segunda que podía moverme con las cámaras y el trípode a mis anchas sin problema ninguno en el interior del templo, algo que a estas alturas es casi milagroso dado lo "apestosos" que resultamos en muchos sitios, los fotógrafos.
La catedralde Chartres da para mucho, primero es destacable que su levantamiento se produjo únicamente en treinta años lo cual resulta insólito cuando tenemos conocimiento que estas obras arquitectónicas solían abarcar periodos de tiempo que iban más allá de los cien años.
Por fuera el edificio ya te da una idea de que no estás ante una iglesia más, pero lo bueno está en el interior y del cual destacaría el coro realizado con un trabajo minucioso de manera especial todas las figuras talladas de las diferentes escenas que se representan y por supuesto uno no puede olvidarse de hablar acerca de sus impresionantes vidrieras. Son 172 los vitrales que permiten la entrada de luz en la catedral tiñendo de color el interior de la misma, ni más ni menos que 2.600 metros cuadrados de ventanales en los que destaca sobre todo, su icónico color azul que valga también como anécdota, ocho siglos después nadie ha sabido reproducir.
Aquí os dejo este ejemplo de uno de los varios rosetones que pueden presenciarse en el interior y los vitrales existentes debajo del mismo.
Muy feliz jueves.

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