lunes, 19 de octubre de 2026

Primeras luces en Etretat

La llegada a Etretat había sido indescriptible, algo así como un recibimiento especial para decirnos que diez años sin pisar aquellas tierras y playas normandas había sido demasiado tiempo, mirar lo que os estáis perdiendo. Esa ausencia prolongada al menos lo compensamos haciendo dos noches allí, algo que tan solo repetiremos en otra ocasión durante todo el viaje.

 

Yo soy de madrugar ya lo sabéis y más en vacaciones, hay que aprovechar el tiempo, y si estás tan cerca de un lugar así de mágico con más motivo.

Llegué a la playa de noche y esperaba que el espectáculo de la tarde anterior se prolongara con un amanecer de esos que quitan el hipo, pero no fue así. Pese a ello, la emoción de capturar los primeros rayos del astro rey siempre es un motivo suficiente incluso para reflexionar sobre algo; un nuevo amanecer es un nuevo día de vida.


De entre las fotos que hice aquella mañana aquí os dejo esta del acantilado conocido como Porte d'Aval y de cómo los rayos solares comienzan a iluminar con ese color dorado los más de 70 metros de altura que tiene esa pared. Aprovechando que estaba cómodamente instalado, esperé a que alguien, madrugador como yo,  apareciera por el mirador superior del acantilado para hacer la fotografía y así os hacéis una mejor idea del tamaño del mismo.




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