domingo, 29 de septiembre de 2019

La Biblioteca

En el itinerario de nuestra reciente visita a Viena estaba incluido entrar a ver con nuestros propios ojos la Biblioteca Nacional de Austria, y eso que nosotros somos poco dados a la visita de museos e interiores de recintos civiles. Pues la visita no defraudó, ya lo creo, mis ojos estaban maravillados de tanto arte en forma de madera, de escultura, de pintura de arquitectura y del trabajo de encuadernación de todos los libros que allí se custodiaban. El valor económico de los libros que allí reposaban no era baladí y es que durante nuestra visita coincidí con un grupo de turistas españoles que llevaban guía y la misma les explicaba entre otras cosas que parte de una colección privada que allí había, se adquirió por un valor superior a lo que había costado levantar el mismísimo palacio Belvedere.
Allí dentro el ambiente es seco y con una temperatura más alta de la que mi termostato interno considera como “cómoda”, supongo que son las mejores condiciones para guardar esos tesoros escritos; pero lo más característico de la gran sala es el olor en el ambiente a papel rancio y con abolengo.
La Sala Imperial de la Biblioteca Nacional Austriaca es su estancia principal; se trata de una imponente sala con más de setenta metros de largo y veinte de altura. Una cúpula adornada con obras de Daniel Gran, reconocido pintor de la corte, corona la Sala Imperial con unos frescos bellísimos y llenos de color. Las estanterías de esta sala, hechas de madera de castaño, resguardan libros que datan de los años 1500 a 1850, estamos ante una impactante colección de más de doscientos mil libros.
Nada más entrar, un caballero de corte sobrio me dijo que podía hacer fotos pero sin flash (perfecto pensé yo) y entonces aproveché la coyuntura y le señalé el trípode que llevaba junto a la cámara para preguntarle si podía usar el mismo, pero al momento ladeó la cabeza de lado a lado con lo que la cosa quedaba clara.
Sin embargo una vez dentro me di cuenta que había varios lugares donde quizás podría apoyar la cámara y hacer una exposición larga con la que captar toda la luz necesaria para una buena exposición sin tener que “tirar” de ISO. Y como ejemplo esta imagen, el trípode inusual para hacer esta foto fue mi cartera, como si de un caballete se tratara, y en la que apoyé el objetivo para que durante un segundo y medio el sensor de la captara parte de la belleza allí encerrada.
Desde luego sí alguna vez vais por Viena, no dejéis de ver con vuestros propios ojos este fascinante lugar.
Esto es todo, besos y abrazos.




Ger.


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miércoles, 11 de septiembre de 2019

Castellammare del golfo




En el noroeste de Sicilia se encuentra un hermoso y coqueto pueblo marinero al que se accede por una serpenteante carretera que va bordeando las pequeñas montañas que sirven de abrigo a esta localidad de nombre “Castellammare del golfo”.

Desde un lugar de su puerto realicé esta imagen para poder captar así parte de la belleza de este tranquilo y recogido rincón de una Sicilia que dejó en mi retina, claros y también algunos “oscuros” pero que dejan sin duda un puerta abierta para que vuelva a visitarla, eso sí, esta vez en Primavera; el calor veraniego en la isla me resulta bastante desagradable.


Esto es todo, besos y abrazos.




Ger.


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lunes, 2 de septiembre de 2019

El puente de la Ría


Es para mi gusto una de las fotografías de este verano,  “jugaba” yo en casa ya que conozco el lugar y todo el entorno como la palma de mi mano, sólo faltaba que las condiciones acompañaran, y un día gris y nublado en pleno mes de Agosto ayudó, ya lo creo.

La Ría de Vigo, mi ría, tiene en el puente de Rande uno de sus iconos desde que allá por 1981 fuera inaugurado para el tráfico rodado. Hoy parece inconcebible ver el perfil de la ría y no ver esa obra de ingeniería que en su día fue todo un acontecimiento a nivel de arquitectura e ingeniería y que diariamente recorren 50.000 vehículos.

Tengo fotografías del puente en su diseño original pero quería material nuevo desde la ampliación del mismo que se ha realizado en los últimos tres años y aunque en mi última visita a   Galicia las obras ya habían terminado, todavía quedaban andamios y material colgando de la estructura que me negaba a que saliera en las fotos por lo que he ido posponiendo las mismas.

Y aquí está, majestuoso, sobre unas aguas que cuentan, guardan en sus profundidades tesoros de una célebre batalla naval acontecida en este estrecho, “La Batalla de Rande”.

Esto es todo, besos y abrazos.



Ger.


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La cuna de Portugal



Guimaraes, tiene el honor de ser considero el lugar donde nació Portugal. Se trata de una pequeña ciudad, con un casco histórico muy coqueto y lleno de lugares muy bonitos; este concretamente es la entrada principal por la que se accede a dicho recinto histórico.

Esto es todo, besos y abrazos.


Ger.


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miércoles, 31 de julio de 2019

Los Paraísos

Cuando hablamos de paraísos cada uno tiene un concepto diferente de lo que es eso pero es indudable de que hay algunos denominadores comunes en los que la gran mayoría podemos coincidir, y  la fotografía de hoy es un pequeño ejemplo.

La fotografía de paisaje tiene en las primeras y en las últimas horas de luz de cada día, el mejor aliado para captar mejor la belleza de los lugares que se fotografían sin embargo hay algunos aspectos del paisaje  que necesitan para ser fotografiados y que "luzcan", que el sol esté más arriba, es decir en las horas de más luz. Desde luego de no ser así,  esta fotografía que hoy traigo no podría verse de este modo, ni las nubes saldrían tan blancas ni ese color turquesa del agua sería apreciable.

Dejando de lado estos aspectos un poco más técnicos, lo que se ve, es un paraje que para mí si resulta paradisíaco, un trocito de la costa bretona.
Cuando te mueves en una ruta visitando faros,  hay puntos intermedios que también tienen un enorme atractivo,  y así en este caso preferí disfrutar de este trocito de costa que no tanto del faro que iba a visitar. El faro de Milier casi puede verse en esta imagen pero queda tapado, el mismo está en esa casa que puede verse al fondo sobre el acantilado, es una casa peculiar ya que dicho faro forma parte de la estructura de la casa y está encarado al mar.

Esto es todo, besos y abrazos.


Ger.


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sábado, 27 de julio de 2019

Il Capo

Esta imagen no tiene mucho de particular pero al mismo si lo tiene, me explico. Hacer fotografías en el interior de un templo religioso sea cual sea la divinidad a la que le profesen su fe los seguidores de la misma,  siempre es complicado. Se pueden hacer fotos sí, pero en unas condiciones que lógicamente dificultan enormemente el que dichas fotografías puedan realizarse de manera que se obtengan con buena calidad; ojo, no me estoy refiriendo a que la imagen sea bonita o no, que tenga un buen encuadre o que sea original. No,  no me estoy refiriendo a eso, me refiero a que no sea una imagen realizada con un ISO demasiado alto que añada “grano” a la fotografía o que incluso la misma salga movida, por citar sólo algunos defectos que puede tener una imagen siempre que los mismos no sean buscados de ese modo, a propósito.
Todas estas cosas pueden suceder en  un recinto de estas características  en los que habitualmente  uno no puede hacer exposiciones medias o largas para conseguir la luz adecuada, y es que  claro, para ello la cámara tiene que estar absolutamente estable en algún lugar y no me refiero en nuestras manos…
Después de un par de encontronazos con gente “oficial” durante mi periplo Siciliano por culpa  de mi trípode, decidí extremar un poco las precauciones para que nadie se sintiera ofendido. La noche anterior a la toma de esta imagen, habíamos dormido casi pared con pared, en un apartamento que está junto  a este que es el Duomo de Módica. De Módica os hablé en su momento por diferentes aspectos pero sobre todo por uno (muy goloso por cierto) y es el de la elaboración  de su famoso  y reconocido chocolate siguiendo la misma técnica que usaban siglos atrás  cuando los españoles  introdujeron el chocolate en  Sicilia.
Como decía, esa noche anterior estando literalmente al lado del Duomo, aproveché para hacer algunas fotografías nocturnas de su imponente fachada y al día siguiente tras desayunar entramos a admirar el interior del templo. Como era temprano, todavía no había mucha gente en el interior con lo que la visita podíamos realizarla sin muchos agobios. Había un hombre vestido de modo "normal",  y con esto me refiero a que no llevaba hábitos de ninguna clase, ni tenía  aspecto alguno de ser el clérigo, pero que sin embargo  parecía que era quién allí  "cortaba el bacalao".  Además del italiano, hablaba en inglés y francés con cualquiera que le realizaba alguna consulta referente al edificio, su historia y el arte que allí se encerraba. Probé entonces con dirigirme a él empuñando la cámara fotográfica y con el trípode en la otra mano, para preguntarle si podía hacer fotos; su respuesta no pudo ser más rotunda y soltó un “por supuesto” que no me dejó lugar a dudas. 
Había un par de personas más, “vigilando" el interior del templo y que en ningún momento me dijeron nada mientras yo me movía por allí con el equipo fotográfico aunque  la verdad es que  me habría dado lo mismo, sí hubiera habido algún problema los habría enviado sencillamente a que hablaran con el "capo" que me había dado permiso para fotografiar.
Probé a realizar fotos desde distintos lugares y con resultados dispares,  y fue este el que más me gustó, una fotografía casi simétrica del precioso altar mayor del Duomo de Módica y que realicé con una exposición de 13 segundos.
Además de la sillería que lo rodea,  puede observarse ese enorme retablo pintado de gran belleza y todo ello enmarcado por esas paredes blancos que de algún modo reflejaban la poca luz que hay dentro del lugar.
Tras moverme con soltura por la planta de la catedral, mi acompañante me comentó que por un simple €uro podía subirse al campanario, así que me dirigí nuevamente al “anfitrión” y le pregunté si era él a quien debía comprarle el ticket que daba acceso al mencionado campanario; me contestó afirmativamente y además me dijo que si si, que subiera que tendría unas bonitas vistas para hacer fotos. Le hice caso, y una vez más allí estaba yo en las alturas, en medio de unas enormes campanas divirtiéndome con la cámara.
Hasta aquí la parte que a mí me concierne y con la que ya nos disponíamos a decir adiós al  templo.
Bajo del campanario y cuando estaba apenas a tres metros de la entrada principal viendo la posibilidad de hacer una última fotografía a contraluz, observo que por la puerta acceden, un hombre algo más mayor que yo y un jovencito que parecía ser su hijo; mientras tanto en la puerta se quedaba la mujer del mismo sin llegar a entender por qué no entraba pero enseguida me di cuenta del motivo, llevaba una camiseta de asas, una de esas prendas indecorosas a los que la iglesia por lo visto le tiene pavor, supongo que por si alguien dentro de la iglesia ve unos hombros y se pone cachondo…. argggg.
Hay costumbres estúpidas y también estúpidas costumbres..... supongo que muchos habréis comprobado igual que yo, como en muchos (por no decir en la inmensa mayoría) de los templos religiosos está prohibido entrar mostrando los hombros, al menos en el caso de las mujeres, y es por ello que en el interior de esos recintos religiosos siempre hay algún "bendito" que le sugiere a la mujer de turno que se ponga algo sobre los mencionados hombros o como muchas veces también sucede, ellos mismos tienen unas pequeñas capas para prestar  y que de ese modo las féminas puedan darles uso con el fin de acceder sin mayor problema al "santo lugar".
Me resulta complicado, muy complicado razonar y encontrar sentido a cuál es la falta de respeto que representa que una mujer muestre parte de su piel en un lugar así y más cuando ello queda a juicio de esa calaña retrógrada y perversa que es la iglesia,  más allá de que entre sus miembros pueda haber (que no lo dudo) gente que merezca la pena. Sin embargo yo me quedo con esas manzanas podridas que viven dentro de esa organización y que incluso son protegidos dentro de la misma.
En fin que la mujer se quedó justo en la puerta de entrada apoyada en el marco de la misma mientras el marido y el hijo paseaban por el interior; nuestro protagonista entonces que por allí estaba, atendió gustosamente una consulta de la mujer sobre, creo recordar, algo relacionado con las fechas en las que se construyó la catedral y ya enlazaron con más temas mientras yo por allí seguía intentando ver que foto final iba a realizar.
Fue entonces cuando sucedió algo que me encantó, el hombre sugirió a la mujer que no se quedara en la puerta y entrara al interior para observar más de cerca lo que desde allí contemplaba con tanto interés y entonces ella le señaló con uno de sus dedos índices como sus hombros estaban desnudos y que no podía entrar. 
Con el rostro bastante serio el hombre se la quedó viendo y le dijo...: "Aquí mando yo, y si yo le digo que puede entrar es que puede entrar y no hay más que decir...”.  Y así fue como la mujer entró en el edificio y fue al encuentro de su marido e hijo "enseñando" unos morenos hombros dentro de aquella iglesia.
¡Olé! una vez más por aquel pragmático personaje que ajeno a costumbres o creencias estúpidas, ejercía de un modo fantástico  su cometido, de atender a todos los curiosos que nos allegábamos a disfrutar de la belleza de aquel lugar que es la principal atracción de la ciudad de Módica.
Esto es todo, besos y abrazos.


Ger.


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jueves, 25 de julio de 2019

Faros que asustan


Realmente no es que asusten, pero te das cuenta como en un día de condiciones atmosféricas ideales como la del día que tomé esta imagen, la que se monta… no quiero imaginarme (o si) como serán lugares como este o similares en días de temporal, tormentas y olas de más de diez metros de alto.
El lugar es conocido como “Punta de Raz”, un cabo geográfico en pleno Finisterre francés que como creo haber contado en alguna ocasión, es el territorio con mayor concentración de faros y balizas del mundo. Este último dato creo que es bastante significativo, son costas llenas de parajes preciosos, abruptos y en algunos parece incluso que nadie los hubiera pisado pero cuando el mar muestra toda su bravura la cosa se pone seria con lo que hay que hacerse ver ante los ojos de todos los navegantes que realizan sus singladuras por esta zona de la costa Atlántica.
La foto, corresponde a unos de los muchos faros que en esta costa bretona fueron alzados en el mismo mar sobre rocas, con lo que el mar te rodea a todas horas. Para hacer esta foto tuvimos que resguardarnos tras unas rocas que nos servían de parapeto, de lo contrario habría sido imposible, no solo hacer la foto sino incluso mantenerse en pié, del viento tan fuerte que soplaba. Como ejemplo podéis ver todas esas crestas en el mar productos de ese viento del que os hablo.
Estar ahí, en pleno temporal, eso sí que tiene que ser un espectáculo sobrecogedor.

Lo que puede verde tras el faro es la diminuta Isla de Sien que como puede apreciarse también cuenta con su propio faro, como casi todas las islas e islotes de esta recortada franja costera.
Deseando volver….

Esto es todo, besos y abrazos.


Ger.


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Se para el mundo por un eclipse

B uenos días, miércoles ya, Hoy lo explico para aquellos que viven fuera de España, parece que en nuestro país en el día de hoy no va a suce...