martes, 10 de marzo de 2020
martes, 12 de noviembre de 2019
El bosque en llamas
Dejando volar mi imaginación y como si de un cuento se tratara, da la impresión de que el bosque estuviera ardiendo y todos esos colores otoñales representan a unas voraces llamas que quisieran arrasar todo a su paso. Sin embargo tendremos un final feliz gracias a la hermosa cascada de Cotatuero que con sus gélidas aguas sofocará ese incendio y nos permitirá seguir disfrutando de este espectáculo de color cada estación otoñal.
La verdad es que este fue uno de los puntos donde más tiempo pasé admirando la grandeza de lo que tenía ante mis ojos mientras discurría por la senda de los cazadores. Un espacio, el que tenía ante mí, que da la sensación de que es pequeño pero que tiene realmente unas dimensiones colosales como lo es este Circo de Cotatuero, y allí, en medio, toda esa orgía de color.
Muchos otros excursionistas pasaron, pasasteis, por delante de mí y de mi cámara, mientras yo estaba allí, embobado ante un espectáculo como este que me tenía inmovilizado y al mismo tiempo me hacía sentir afortunado por la posibilidad de estar en esas coordenadas de espacio y tiempo.
Para los que no pudieron estar y para los que no pueden acceder a estos rincones, aquí dejo esta pequeña muestra, que no es lo mismo que observarlo con tus propios ojos pero puede daros una idea aproximada de lo que es Ordesa cuando el otoño la acaricia.
Esto es todo, besos y abrazos.
Ger.
-Haz “click” sobre cualquier imagen y podrás verla a tamaño completo.
El valle vecino
La semana pasada antes de adentrarme en el mundo de "Ordesa" pasé
por tierras de su vecino y casi podríamos decir primo valle deHecho. Situado más hacia el Oeste, este valle junto a la Selva de Oza conforman
un entorno precioso y además con el aliciente de que su popularidad es menor
que la de otros valles con lo que la tranquilidad y las posibilidades de
apenas encontrarte con otros excursionistas es muchísimo mayor que en otras
zonas de la cordillera pirenaica.
Como corresponde a la época y antes de que aparecieran la recientes nieves,
la zona estaba espectacular con sus amarillos, naranjas, ocres y todo ello como preámbulo para encontrar un valle perpendicular a este que aquí os
muestro, de un verde intenso espectacular, hablo de Aguastuertas.
Dicho valle sería el que queda a mis espaldas justo desde donde he realizado
esta fotografía panorámica formada por siete imágenes verticales. Al fondo de
la imagen, todavía en tierras aragonesas pueden vislumbrarse algunas cumbres
como el Pico Petraficha, el Guimboa o el Chinebral de Gamueta, todos ellos por
debajo de los tres mil metros y que sirven casi de frontera natural del pirineo
aragonés con respecto al navarro.
Esto es todo, besos y abrazos.
jueves, 7 de noviembre de 2019
A solas en Soaso
Esta fotografía es justo de hace una semana es decir del
pasado jueves 31 de Octubre, había
llegado la noche anterior a Broto procedente del Valle de Hecho y lo primero que tenía
planificado hacer en Ordesa es una de las rutas más espectaculares que pueden
hacerse en el parque, la que de manera circular pasa por: Pradera de
Ordesa-Senda de los cazadores-Faja Pelay-Cola de Caballo-Gradas de
Soaso-Pradera de Ordesa.
Tenía por delante 20 kilómetros para goce y disfrute de la
vista, y de los sentidos en general, eso sí, todo ello con un pequeño hándicap y
es que debido al cambio horario de la semana pasada era consciente de que iba a
ir justito de luz para acabar la ruta y que no fuera de noche.
Debido a esta afición
mía por la fotografía, siempre que preparo una ruta sea por el campo, la
montaña o un acantilado, tomo las referencias de tiempo para hacer la misma,
simplemente como anecdóticas y es que normalmente suelo emplear casi siempre, o
al menos en ocasiones, el doble tiempo
en hacerla “por culpa” de pararme a buscar encuadres, rincones, etc, y
conseguir fotografías que ilustren lo mejor posible mi paso por un determinado
lugar.
Así fue como aproximadamente empecé la ruta sobre las 7 de
la mañana en la pradera y con un cielo encapotado que amenazaba agua, cosa que finalmente sucedió en pequeños intervalos mientras
ascendía la Senda de Cazadores; tampoco duró mucho y en cuanto comencé a caminar por la faja Pelay
desaparecieron por completo las nubes y el resto del día me acompañó un
sol fantástico sobre un bonito cielo
azul.
A medida que avanzaba el resto de gente que ese día iba a realizar
la misma ruta que yo, me iban adelantando
uno tras otro a pesar de haber comenzado lógicamente mucho más tarde que
yo, pero es lo que tiene llevar a la
espalda 15 kg de material fotográfico incluido un hermoso trípode. Aun así tenía que contenerme, de lo contrario
cada diez pasos estaría parando para volver a realizar otra foto, similar
quizás a la anterior pero con algún detalle ínfimo que la hacía diferente.
Finalmente llegué a
la cola de caballo sobre las 18:00 y cuando me iba aproximando había perdido ya de vista cualquier persona
que fuera de bajada hacia la pradera. Las únicas personas con las que coincidí
ya el resto de la tarde-noche, fueron dos chicos que habían llegado a ese mismo
punto que yo pero desde las gradas de soaso y que estaban haciendo una breve
parada para continuar camino del refugio de Góriz.
Yo como no, me recree haciendo algunas fotos en la mítica
Cola de Caballo aprovechando que la tenía toda enterita para mi sin nadie más
en los alrededores. Me entretuve también
porque buscaba la foto que hoy os
muestro, y que no era otra que mostrar como el sol dejaba sus últimos rayos
sobre lo alto del circo de Soaso. Ahí como puede apreciarse, mi única compañía
eran las vacas que seguían pastando en esa zona donde acostumbran a
encontrarse. El momento fue único con esa penumbra ya sobre mí y esa luz dorada
que iluminaba en lo alto. Hice la
fotografía pero cuando ya empezaba a bajar con cierta ligereza hacía la cascada
principal de las Gradas de Soaso tuve que volver a pararme. En esta época están
en celo los Sarrios, (también conocidos como Isards o Rebecos) y aquello era todo un espectáculo hasta que
detectaron mi presencia; persecuciones, saltos, y los machos (como no)
alardeando para ser vistos por las
hembras llamando su atención y así hasta
que desaparecieron.
Al final llegué justito a esa cascada de Soaso, hice mi
última foto y guardé las cámaras en la mochila, los que conocen bien Ordesa saben que desde ese punto hasta el
aparcamiento de coches en la pradera hay
prácticamente dos horas de caminata y eso fue lo que tuve que hacer totalmente
a oscuras.
Bueno como era conocedor de ello tampoco me preocupé más de
la cuenta ya que conmigo y desde hace dos años llevo una “señora” linterna, de
bolsillo pero de lo mejorcito que hay en el mercado (para el que tenga
curiosidad se trata de una Ledlenser MT14) y que me iluminó durante esa hora y
media larga por en medio del bosque. Era
una sensación extraña, ir solo y con el único sonido de las aguas del río Arazas
que en paralelo al camino discurrían vertiginosamente. Cuando el camino se alejaba un poco más del cauce del río
entonces el único sonido eran mis pasos, el de alguna lechuza y el de las
pisadas y resquebrajar de alguna rama por algún mamífero que por allí merodeaba.
El broche final final a semejante día de ensueño tuvo lugar
cuando por fin llegue al coche, sin una sola luz y con contaminación lumínica
cero, no solo vi un maravilloso cielo estrellado sino la mismísima Vía Láctea.
En fin, un día para enmarcar.
Esto es todo, besos y abrazos.
martes, 22 de octubre de 2019
En la Quinta...
En la localidad portuguesa de Sintra se encuentra una finca
conocida como “Quinta da Regaleira” en la que se encuentran un gran palacio,
grutas, hermosos jardines y todo un conjunto que le ha permitido ser
clasificado por la Unesco como Patrimonio Mundial.
A nivel botánico hay especies difíciles de encontrar en
estas latitudes de la Europa Occidental y hay algunos árboles de dimensiones
inusuales que son dignos de retratar, y ya puestos para realzar más la imagen,
me permití invitar a ese sol que estaba en aquella tarde dando sus últimos
coletazos antes de ponerse por el horizonte.
Esto es todo, besos y abrazos.
jueves, 17 de octubre de 2019
La iglesia de Carlos
Tras la peste que azotó Viena a principios del siglo XVIII el emperador austríaco por aquel entonces, decidió erigir un templo en honor de San Carlos Borromeo quien por lo visto fue el gran héroe de la epidemia de peste que azotó Milán en 1576.
Esta iglesia, la segunda en tamaño de la capital vienesa tras la catedral de San Esteban, tardó apenas veinte años en levantarse si bien el arquitecto original no pudo ver finalizada su obra por haber fallecido antes; el proyecto lo finalizaría el hijo de este.
El templo a la luz del día, y para mi gusto particular, pasa un tanto desapercibido y diría incluso que es un tanto soso a pesar de los diferentes estilos arquitectónicos que conviven en esta gran obra. Sin embargo, de noche gana en espectacularidad y más con ese enorme estanque que tiene delante y que para los amantes como yo de la fotografía, da muchísimo juego como puede aquí apreciarse.
Era una noche tranquila y sin apenas una brisa que produjera algún movimiento en el agua y de este modo ha salido este reflejo casi perfecto.
jueves, 3 de octubre de 2019
Dos pasiones en una...
La última noche en Viena, esperé a ese instante mágico que es para nosotros “la hora azul” y así retratar ese icono de la vida cultural Vienesa, europea y mundial como es la Stastsoper.
Un momento mágico donde la larga exposición deja esas estelas creadas por los coches que pasan frente la fachada del majestuoso edificio.
Mis dos pasiones juntas nuevamente, ópera y fotografía.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Se para el mundo por un eclipse
B uenos días, miércoles ya, Hoy lo explico para aquellos que viven fuera de España, parece que en nuestro país en el día de hoy no va a suce...
-
Techumbre curvilínea de la estación de Francia (Barcelona) H oy os traigo un trabajo que empezó a fraguarse hace más de nueve meses,...
-
Ópera de La Bastilla (París) E l de hoy vuelve a ser un post en el que el protagonismo no es para la fotografía, en este caso es para ...
-
Símbolo japonés de la AMISTAD H ace un tiempo descubrí por casualidad este poema de Vinicius de Moraes y es desde entonces, la declar...






