jueves, 30 de septiembre de 2021

Descubriendo una isla

Yo no había estado nunca, las islas Baleares eran unas desconocidas para mí igual que lo habían sido las Canarias hasta que hace cuatro años le puse remedio y disfruté una de ellas, Fuerteventura

A lo que iba, mi chica sí que había estado en varias ocasiones tanto en Menorca como en Mallorca e incluso en Ibiza, sin embargo yo no había encontrado todavía la ocasión, pero ya se sabe, “quién la sigue….”. Y esa ocasión llegó, además de la mejor manera posible, a través de alguien oriundo de una de esas islas mediterráneas.

La verdad es que uno se siente afortunado de contar con muchos amigos y conocidos, a lo largo de nuestra geografía, que nos abren las puertas de sus hogares para ir cuando queramos y eso me da que pensar….., seguramente no estamos haciendo del todo mal, algo a lo que yo doy bastante importancia como es mimar, cuidar y preocuparse por aquellos que te importan, sean familia de sangre o de la elegida.

Y de una relación profesional surgió una personal, y con ello la oportunidad de que una menorquina y su familia, nos acogieran durante unos días en su casa,  para estrenarme yo en tan bonita isla; pero entonces apareció el Covid y todo se fue al traste.

Hemos tenido que aplazar nuestra visita algo más de año y medio pero hace una semana, por fin, pudimos cumplir con lo que tanta ilusión nos hacía.

Cuando viajas para conocer otros países, lugares, regiones, etc, lo puedes hacer perfectamente por tu cuenta preparando dicha visita, pero si tienes o conoces a alguien del  lugar para que te aconseje e incluso te acompañe en muchas de las excursiones, entonces la experiencia resulta todavía mucho mejor.

Nosotros además de contar con la inestimable ayuda y compañía de nuestros anfitriones, que nos trataron de maravilla,  llevábamos en mente algunas localizaciones, y en mi caso casi todas  relacionadas con mi afición fotográfica. De este modo uno de los días que nos movimos solos por la isla, nos acercamos a una de esos lugares por los que yo sentía interés.

Menorca tenía para mí,  por todo lo que siempre había visto y escuchado, el concepto de que se trataba de una isla en la que la gente foránea viajaba para descubrir y disfrutar sobremanera, de lo que ofrecen sus bellas y espectaculares playas, calas y demás rincones costeros. Sin embargo, estudiando un poquito la isla, me  pareció que había otros puntos de interés llenos de encanto, y a ellos me ofrecí.

Uno de esos lugares es el llamado “Pont d’en Gil”, un arco natural en medio de un hermoso brazo de roca que se adentra en el mar en forma de acantilado, y que además se ofrece como un lugar de lo más fotogénico.

Allí nos fuimos, y una de las fotografías que yo tenía en mente, por aquello que siempre comento de las referencias, era que mi modelo se situara justo encima del puente natural para que todos los que no conocen el lugar se puedan hacer una idea del tamaño de dicho arco atravesando la roca.

Me pareció realmente un lugar muy bello y donde desde luego, de vivir en la isla, no me cabe duda de que me pasaría muchas horas por allí, donde por cierto, me da la impresión de que se tienen que ver unas puestas de sol maravillosas.

Esto es todo, besos y abrazos.


Ger.

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miércoles, 29 de septiembre de 2021

Antes y Ahora

Cristóbal Colón señala el camino aunque para aquellos que no lo sepan, no se está refiriendo a América con su dedo índice, donde señala es al mar Mediterráneo y también a Italia.

En este caso he querido mezclar antigüedad y modernidad, por un lado esa estatua más que centenaria y por otro lado la modernidad de esas bicicletas que transitan por toda la ciudad.


Esto es todo, besos y abrazos.


Ger.

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domingo, 26 de septiembre de 2021

Los centuriones...

Adelante, puedes pasar; así parecen decirme entre susurros y con el silencio de la primera hora de la mañana, estos vigilantes de la montaña que atesoran en sus troncos, ramas y hojas una historia repleta de vivencias con humanos y otros animales con los que interaccionan.

Sí estos y otros árboles pudieran contarnos todo lo que ven, desde sus copas hasta sus raíces, asistiríamos a historias de todo tipo, grandilocuentes unas, otras llenas de ternura, algunas de supervivencia, y también muchas de esfuerzo.

Como cualquier otra especie, el árbol es un ser al que debemos proteger, respetar y diría incluso, amar. Además de oxígeno o sombra, es fuente de alimento y cobijo, muchas veces para nosotros pero también para aves y pequeños mamíferos. Sí además, el árbol es de esos que con la llegada del otoño llora en forma de hojas que se caen al suelo, seguro que lo hace después de que las mismas hayan cambiado de color y nos ofrezcan un espectáculo sin igual para la vista.

Esta es la estampa que ofrecían a mi paso por la ruta de Canarellos, estos “centuriones” del bosque.


Esto es todo, besos y abrazos.


Ger.

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lunes, 20 de septiembre de 2021

El trampolín de la iglesia

La historia, las circunstancias y las ocurrencias de ese animal llamado hombre pueden provocar momentos curiosos. En 1963 se construyó un embalse en la comarca catalana de Osona que llevaría por nombre o sería conocido en el futuro como el embalse de Sau. Dicho nombre proviene del pueblo de San Román de Sau que por esas fechas se constató que ya carecía de habitantes y que con la construcción de la presa quedaría anegado por completo.

De dicho poblado destaca sobremanera su iglesia de estilo románico-lombardo y cuya construcción se remonta al siglo XI aunque siglos más tarde sufriría una importante modificación.

El caso es que el embalse se construyo y con el mismo el antiguo pueblo de San Román desapareció para siempre o casi; digo casi ya que el campanario de la citada iglesia es visible en épocas donde el embalse esta en niveles bajos de agua, y en años excepcionales de importante sequía, incluso puede verse la totalidad de la iglesia así como otras construcciones.

Han sido muchas las ocasiones en las que me he acercado a este paraje pero no fue hasta esta última vez apenas hace diez días, que vi esta curiosa imagen. En el embalse hay un pequeño embarcadero y hay posibilidad de realizar algunos deportes náuticos entre ellos alquilar una canoa con la que podrás moverte con total tranquilidad por las aguas estancadas.

El caso es que algunos, ante ese campanario que ahora es visible casi en su totalidad, decidieron trepar por el mismo y usarlo a modo de plataforma de saltos para desde el mismo zambullirse.

Poco podía imaginar el maestro cantero que hace más de mil años levantó este templo, que algún día, donde repicaban campanas aparecería hombres con escasa y extrañas vestimentas para saltar a una ingente masa de agua.

Esto es todo, besos y abrazos.


Ger.

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domingo, 19 de septiembre de 2021

Porto Formoso

Dos son las plantaciones de té que podemos encontrar en las islas Azores y ambas se encuentran además ubicadas a poca distancia, dentro de la isla principal, la de Sao Miguel.

Visitamos las dos pero yo me quedo con la pequeña, en extensión y también por no ser tan famosa como su “hermana mayor” la fábrica de “Chá Gorreana”.

Esta otra, más humilde podríamos decir, es la plantación de Porto Formoso; me imagino que al ir en  mitad de semana, aunque fuera julio, favoreció que apenas hubiera nadie en la plantación y por eso me fue posible hacer esta fotografía.

La fotografía la componen cinco tomas verticales con las que he podido hacer esta imagen panorámica,  de lo contrario me hubiera sido imposible en una única foto horizontal, captar la totalidad de la plantación.

Y al no haber nadie, mi “fantástica” acompañante pudo campar a sus anchas entre los setos que conforman la plantación y así pone también un toque de color, además de daros una idea del tamaño del terrero donde nos encontrábamos.

 Un lugar de lo más idílico, té, acantilados, verde y la compañía, por supuesto.


Esto es todo, besos y abrazos.


Ger.

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jueves, 16 de septiembre de 2021

Agua en blanco y negro

De finales de esta pasada primavera data mi última visita al venerado parque de Ordesa y siempre que regreso dedico al menos una jornada a realizar algún recorrido todavía no explorado por mí.

En esa ocasión, y con el deshielo más que finalizado lo que pretendía era retratar la que es, con sus aproximadamente 200 metros de altura, el salto de agua más alto de todo el parque nacional, me estoy refiriendo como no, a la cascada de Cotatuero.

En su día desde los miradores que se encuentran por encima de los dos mil metros, ya realicé algunas fotos con las que me quedé satisfecho pero ahora quería retratarla mucho más de cerca y con otros puntos de vista; la verdad es que no conseguí todos los encuadres que había imaginado pero es que la orografía manda y como tampoco soy de jugarme el físico, pues me dediqué a buscar alternativas.

En este inminente otoño que pronto nos visitará, seguro que además de “jugar” con el agua también podré hacerlo con esa paleta de colores tan hermosa que nos deparan nuestros bosques en esa época. Sin embargo este día de junio lo que tenía a mi alrededor eran tonos verdosos y como único contraste  un cielo azul casi inmaculado, por lo que me pareció que si lo que deseaba era darle protagonismo a la cascada, el blanco y negro le iban a sentar mucho mejor.

Y aquí la tenemos, se trata de un primer plano donde puede observarse como esa agua discurre entre enormes rocas salpicándolo todo y al fondo puede apreciarse parte de esa caída de doscientos metros.

Esto es todo, besos y abrazos.


Ger.

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martes, 14 de septiembre de 2021

En medio de la nada...

Sabes que estás ahí, en medio de la nada, casi en el centro del segundo océano más grande del planeta, con África y Europa unos 1.400 kilómetros de distancia y América a más de 2.500.

Y te prestas entonces a ver ese otro gran hito en la vida de una jornada en el planeta tierra, el comienzo del fin de un nuevo día. Las puestas de sol siempre tienen un aire más romántico que los amaneceres, a pesar de que a mí como ya sabéis me gustan mucho más estos, el crepúsculo ya nos coge a todos despiertos y con actividad plena lo cual significa más movimiento y ruido, algo que choca con la tranquilidad y el silencio de esos instantes al alba.

Esto es una puesta de sol en la zona norte de la isla de la que os estoy hablando estas últimas semanas, Sao Miguel; y concretamente este instante lo plasmé desde una de las playas de Ribeira Grande.

Esa playa, un reducto casi inexpugnable para los simples bañistas y todo un patio de juego para los surferos, mostraba una cara poco habitual, la de un mar casi en calma con apenas unas pequeñas olas. Era casi como si el océano, por unos instantes, quisiera también disfrutar de la magia de los tonos anaranjados con los que el señor sol iba tiñendo cielo, mar y tierra, con sus postreros rayos.

Un poco de magia para este nuevo día que compartimos todos.

Esto es todo, besos y abrazos.


Ger.

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Se para el mundo por un eclipse

B uenos días, miércoles ya, Hoy lo explico para aquellos que viven fuera de España, parece que en nuestro país en el día de hoy no va a suce...