Muy buenos días y bienvenidos a un nuevo viernes y por tanto a un nuevo fin de semana. La fotografía de hoy es un guiño a mí mismo y os diré el motivo; corría el otoño de 1981 y mis padres se habían ido con otra pareja de amigos a pasar una semanita en las Islas Canarias. Mi hermana y yo en época ya escolar nos quedamos a cargo de un familiar y en aquella casa, una tarde día hice un descubrimiento que me cambió la vida en los siguientes años, se trataba de unos prismáticos que estaban "abandonados" en el interior de un cajón.
Por aquel entonces ya había germinado en mí el amor hacia los animales propiciado por mi vida en un entorno rural y también por las enseñanzas del gran Félix Rodríguez de la Fuente. Entre todos los componentes del reino animal había unos por lo que ya sentía una gran atracción, eran las aves.
El caso es que en aquellas tardes de otoño, en lo alto de un peral que había en la finca de nuestro familiar, cuando la luz ya casi se extinguía, siempre se posaba un petirrojo que amenizaba el silencio reinante con sus trinos y canto melodioso.
Ya fuera el mismo pájaro o varios de la misma especie, el caso es que en los sucesivos días y siempre en aquellas horas taciturnas, aparecía el petirrojo al que yo esperaba ya con aquellos prismáticos que había descubierto.
Aquel acercamiento visual me permitió profundizar mucho más en el mundo de la ornitología e identificar en ocasiones a las aves por su canto.
Con semejante descubrimiento, en una de las llamadas telefónicas de nuestros padres para saber cómo nos encontrábamos mi hermana y yo, por mi parte "deslicé" la posibilidad de que me compraran unos pequeños prismáticos "para ver a los pájaros" más de cerca. Y así fue, todavía conservo los pequeños "Nikon" de 8 aumentos que me regalaron y que me han acompañado durante jornadas interminables en mi juventud cuando me iba al monte para descubrir los diferentes tesoros alados de la "Península Ibérica".
Dicho todo esto, cuando hace unas semanas, al borde de un lago en Alemania me encontré con este petirrojo un tanto desaliñado, rememoré aquellas primeras andanzas mías detrás de los pajarillos.

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